Boy Olmi filmó el documental “Jane & Payne”, sobre el encuentro en la Patagonia de dos figuras de la conservación ambiental, Jane Goodall y Roger Payne, que se verá por la Televisión Pública esta noche, a las 22, y al que Olmi calificó como, “un trabajo feliz donde las piezas se conectaron al servicio del mensaje de esperanza”
Las imágenes de la geografía del sur, generosas en viento y mar, de una belleza por momentos algo áspera, sin luz eléctrica, conforman el telón de fondo para la reunión entre dos investigadores y militantes de la preservación de la naturaleza, filmadas con respeto hacia sus tiempos y silencios.
El documental, escrito y dirigido por uno de los protagonistas de la exitosa puesta “Casa Valentina”, de José María Muscari, testimonia las charlas y la cotidianidad de la dupla de estudiosos en el campamento patagónico, creado por Payne en los ‘70, donde se instaló en compañía de sus cuatro hijos para estudiar las ballenas.
Olmi, que además de actor es autor del largo de ficción “Sangre del Pacífico” y del documental “Huellas en el agua”, se refirió a la génesis de este documental. “Tiene el objetivo de juntar a dos estudiosos y activistas de la naturaleza, quienes si bien se admiraban mutuamente, no se conocían personalmente. Las imágenes reflejan la química, la buena conexión que tuvieron y esa forma tan simple de conversar sobre las soluciones posibles a los problemas naturales del planeta. Creo que los problemas ambientales van unidos a los sociales. Junto a mi amigo Dylan Williams -varias escenas iniciales del filme dan cuenta del vínculo entre ambos- decidimos hacerlo. No importaba si al principio sólo disponíamos de nuestros autos y nuestras cámaras, pero gradualmente fueron apareciendo apoyos de todo tipo, hasta el vino orgánico rico que tomamos durante el rodaje, toda la cadena se fue armando, se presentaron desde colchones para el campamento, hasta los pasajes aéreos, todo se fue dio a través de una conexión interesante, hasta logramos transmitir vía streaming una charla de ambos desde una sala de un hotel porteño donde también se alojaron”.
En relación al tiempo que demandó el proceso, el virtuoso intérprete contó que, en total, fueron tres años de trabajo. “Un año y medio de prearmado, una semana de filmación, más otro año de posproducción. Cuando terminamos de filmar, en nuestro último día en la Patagonia, nos fuimos con los dos autos a los campos de Tompkins, pioneros en agricultura ecológica, estuvimos un día en Campo Laguna Blanca (Entre Ríos), ya que en aquel momento Jane estaba escribiendo nuevo libro sobre alimentación y agricultura orgánica”, manifestó.
Por último, remarcó que la idea “es ir tejiendo conexiones, nodos, y entre todos vamos logrando una conspiración para el bien”.
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