La ciudad de Neuquén realiza desde hace 60 años para su aniversario un concurso de belleza que tenía como requisitos que las participantes no estén casadas, no tengan hijos y no hablen de política ni de religión, entre otros puntos, lo que este año dió lugar a un intenso debate que llevó inclusive a que concejales de esa ciudad presentaran un proyecto de ordenanza para prohibir el concurso de belleza por considerarlo “una práctica sexista que constituye un acto discriminatorio y de cosificación de la mujer, que vulnera la legislación internacional, nacional y provincial en términos de erradicar la violencia simbólica contra las mujeres”.
Pero antes de eso, para sumar más fuego, el intendente de la capital neuquina, Horacio Quiroga, había opinado que en la elección de la reina de Neuquén “tiene que haber un sentido estético porque no estamos eligiendo al mejor plomero. Estamos eligiendo a la reina de la ciudad, no al mejor plomero, ni gasista ni carpintero, estamos eligiendo a la Reina”.
Finalmente, se decidió modificar el reglamento para la elección de la reina de la ciudad, eliminándose los artículos que establecían que las postulantes serían solteras, sin hijos o personas a cargo, y también la condición de que el acompañante de las candidatas fuera de género femenino, y se admitió la incorporación de chicas con capacidades diferentes.
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