La alternativa de que la Municipalidad local ponga en práctica un proyecto destinado a crear en el tramo de 54 entre 12 y la avenida 7 carriles exclusivos para la circulación de unidades del transporte público, es decir de las líneas de colectivo y de los taxis, no puede sino ser analizada en el contexto general del tránsito en nuestra ciudad, ya colapsado desde hace años por el constante incremento del parque automotor y por la falta de planificaciones, que debieran surgir de la aplicación de políticas urbanísticas integrales.
Tal como se informó, con el objetivo de aportar fluidez en el tránsito a un sector tradicionalmente recargado del microcentro, desde el área de Planeamiento Urbano busca resolverse el problema que plantea en forma cotidiana la alta concentración vehicular en esas cuadras que separan a las plazas Moreno y San Martín.
Según detallaron los funcionarios, los dos carriles de la derecha serán destinados al desplazamiento exclusivo de colectivos y taxis, añadiéndose que se estudia asimismo una reorganización de las actuales paradas de colectivos. Añadieron que el esquema se completará con una distribución de la circulación que dejará al carril del medio para el tránsito liviano y el restante -el de la izquierda-, para estacionamiento, delimitándose cada carril con señalizaciones y separadores flexibles.
Desde luego que, para poder poner en práctica esta medida, la iniciativa del Ejecutivo deberá revisada y luego sancionada como ordenanza por el Concejo Deliberante. Si ello se concretara, la ejecución de los trabajos demandaría unos dos meses.
Acaso aquí convendría recordar que las sucesivas administraciones no lograron imponer una medida que prohíba a los colectivos que se sobrepasen en la avenida 7, entre las plazas Italia y Rocha, impidiéndose de ese modo que ocupen la totalidad de los carriles disponibles y traben así el tránsito del resto de los vehículos.
Correspondería también advertir que no es arbitraria la mención realizada en esta columna acerca del estado general de colapso que exhibe el tránsito de nuestra ciudad, que, como bien se sabe, se caracteriza por las crecientes limitaciones en que debe desenvolverse. En este diario se han reflejado, frecuentemente, las dificultades que generan las reservas a los lugares de estacionamiento que, año tras año, se tramitan y terminar por retacear cada vez más espacios al uso general.
La creación de carriles exclusivos –ya propiciada en otras oportunidades- podría convertirse así en un factor de mayor retaceo de los espacios disponibles en las calles. Aquí debe recordarse que hace ya muchos años que distintos urbanistas vienen aludiendo a la necesidad de que La Plata encare la búsqueda de soluciones de fondo, ya sea en lo que se refiere a una reformulación integral de la dinámica general del tránsito automotor y del sistema de transportes público como en lo concerniente a la modernización de las terminales de ómnibus y ferroviarias, sin dejar de lado la creciente necesidad de disponer de accesos camineros más solventes, con una red de anillos perimetrales capaces de absorber y ordenar los cada día más exigentes flujos del tránsito automotor.
De allí que los concejales debieran ponderar, con extrema cautela y minuciosidad, cualquier medida coyuntural que –por bien inspirada que se encuentre- no pueda verse inscripta en forma armoniosa en un contexto acorde a los requerimientos cada vez más exigentes que hoy presenta, día a día, la dinámica urbana. El colapso que sufre el tránsito en nuestra ciudad reclama políticas de fondo.
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