Tras dos años inactivo y tres cirugías en la muñeca izquierda, Juan Martín del Potro se encuentra cerrando un 2016 de ensueño. Medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y ganador recientemente del torneo de Estocolmo, el tandilense culminó su actividad en el circuito la semana pasada, pero todavía le queda por disputar con el equipo argentino, la final de la Copa Davis, el trofeo que el tenis nacional buscará conseguir por primera vez del 25 al 27 del corriente mes, en Zagreb, cuando enfrente a Croacia.
Pero su gran actualidad deportiva también repercutió en sus ingresos económicos. Jugando apenas 12 torneos en todo el año, Del Potro reunió premios por casi 900.000 dólares, que elevaron sus ganancias oficiales a US$ 16,3 millones y lo ubicaron en el selecto grupo de los veinte tenistas que más dinero ganaron en la historia de ese deporte. En un ranking que lidera el serbio Novak Djokovic con US$ 104,8 millones en premios, y en el que lo siguen el suizo Roger Federer, el español Rafael Nadal y el británico Andy Murray, Del Potro se ubica en el 19º lugar. A esos números se les calcula una quita impositiva de cerca del 30%, sumada a los gastos por viajes y contratos de entrenadores, aunque no se computan los ingresos comerciales de los tenistas.
El resurgir deportivo de Del Potro, número 4 del ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) en 2010 y campeón del US Open un año antes, se tradujo en un éxito de marketing fuera de las canchas. De 28 años, 1,98 metros y 97 kilos, el argentino se convirtió en un imán para las marcas, que esperaban ansiosas su regreso. Con contratos firmados desde adolescente con las compañías Nike y Wilson, también es la imagen de Rolex a nivel internacional, y de Peugeot en el plano local. Los tres primeros vínculos los comparte con Federer y no son pocos los que creen que, en el tramo final de la carrera del suizo, el argentino se perfile como la principal cara del circuito masculino.
“El hombre más amado del tenis”, tituló el diario The Wall Street Journal sobre Delpo hace dos meses, cuando alcanzó los cuartos de final del Abierto de los Estados Unidos. El público estadounidense adora el prototipo de tenista que representa Del Potro: letal con el saque y la derecha, sólido en el juego de red y, sobre todo, carismático. Su historia de sacrificio ante las constantes lesiones y la posibilidad concreta de retiro que analizó el año pasado son también ítems que se valoran, así como también el respeto que tiene hacia los rivales y los fanáticos del deporte. En las redes sociales, su imagen va en alza: tiene 2,7 millones de seguidores en Twitter, 2 millones en Facebook y tras abrir su cuenta de Instagram en junio, ya cuenta con 500.000 adeptos.
Del Potro se ubica desde ayer el 38º puesto del ranking ATP, un puesto impensado en febrero, por ejemplo, cuando tocó su puesto más bajo, 1045. Tras la eliminación en los cuartos de final de Basilea, la semana pasada, lo esperan la definición de la Davis y un necesario descanso y posterior pretemporada en diciembre para encarar un 2017 que promete tenerlo de nuevo instalado en la elite del tenis mundial.
SUSCRIBITE a esta promo especial