“La sangre -explicó Noemi Lena, coordinadora de la Red de Medicina Trasfuncional- tiene un vencimiento de 42 días, y las plaquetas de 5, por lo que no es que se puede almacenar para siempre. Una persona que dona sangre pierde 40 minutos de su vida para ayudar a salvar más de cuatro vidas. Y a pesar de los avances tecnológicos en materia de medicina, aún no se fabrica sangre ni hay nada que la suplante, sólo el ser humano puede producirla, y por eso los servicios de hemoterapia son el corazón de los hospitales”.
“Nuestro cuerpo -señaló a su vez la hemoterapista Silvina Kuperman- es una máquina de vida, en vida. Sin pensarlo, sin esfuerzo, somos una fábrica. Cada segundo, cada uno de nosotros sacamos desde la médula ósea a la circulación millones de glóbulos rojos, producimos algo muy valioso y lo podemos hacer circular”.
“Las donaciones de sangre contribuyen a salvar vidas y a mejorar la salud -agregó- y no todas las personas saben que es un elemento muy usado para curar. Se usa todos los días, en cada hospital, para que las personas puedan operarse, trasplantarse, transfundirse mientras tienen algunas enfermedades crónicas o que ponen en riesgo la vida”.
“Hasta el año pasado -destacó en tanto Gabriela Dabusti, presidente de la Asociación Argentina de Hemoterapia, la figura predominante era la del donante ‘de reposición’, mientras que en este ha crecido mucho la llamada donación voluntaria”.
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