Si bien sólo un porcentaje menor de casos de baja talla responde a una alteración hormonal, para ellos existe una terapia con hormona de crecimiento que -si el trastorno es diagnosticado en forma temprana y el paciente cumple el tratamiento- permite corregir en buena medida la situación.
La patología por excelencia en la cual es fundamental su uso es en la Insuficiencia Hipofisaria (IH). En los niños afectados, su crecimiento se ve alterado por la falta de producción de hormona de crecimiento por la glándula hipófisis. Sus signos característicos incluyen inadecuadas velocidades de crecimiento en niños o adolescentes, rostros infantiles, presencia de grasa en tórax y abdomen, manos y pies pequeños, y desarrollo muscular insuficiente y bajo nivel de glucosa en la sangre. Algunos pacientes pueden presentar pene muy pequeño (micropene), alteraciones en la vista y retraso en alcanzar la pubertad.
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