“Suzanne”
(1967)
Nacida primero como poema, se transformó en canción para convertir en inmortal su relación platónica con Suzanne Verdal, la novia del escultor Armand Vaillancourt. Probablemente nunca un ¿inocente? paseo por Montreal exudó tantas ganas de más.
“So long, Marianne”
(1967)
La isla de Hidra (Grecia) unió a Cohen con la noruega Marianne Ihlen, su musa de juventud y amante durante siete años. Tan alto como la canción resonará la carta que hace solo unos meses, tras el fallecimiento de la noruega, le dedicó el músico: “Que sepas que estoy tan cerca de ti que si estirases tu mano, creo que alcanzarías la mía”.
“Hallelujah”
(1984)
Uno de sus temas más célebres e inspiradores, con la imaginería bíblica de fondo, tuvo en realidad un éxito discreto inicialmente, multiplicado por la gran acogida de la versión que Jeff Buckley lanzaría una década después. Entre las versiones más famosas también está la de Rufus Wainwright, padre de su nieta.
“Bird on the wire”
(1969)
La estancia en Hidra resultó de lo más provechosa. Concebida como una composición country, el corte terminó siendo balsámico, casi “una oración” que sacó a Cohen de su ostracismo y depresión.
“Everybody Knows”
(1988)
El primer sencillo del disco “I’m your man” y una de las canciones más amargas de su producción para pintar un panorama social con referencias al sida, la religión y otras cuestiones, con el título de la canción repetido al comienzo de cada verso como un mantra martilleante.
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