El paro de esta semana ha instalado, ya en la recta final del año escolar, un clima de incertidumbre en las escuelas de la Provincia. Es, como se sabe, la quinta medida de fuerza que impacta fuertemente en las escuelas públicas de la Provincia. Pero desnuda, además, un pico de tensión entre los gremios y el Gobierno que no parece haber bajado. ¿Habrá más huelgas antes de fin de año? No son pocos, de un lado y del otro, los que creen que es muy probable.
El perjuicio para los alumnos siempre es irreparable, pero aún más -si se quiere- a esta altura del año. Es la época de exámenes, recuperatorios y evaluaciones finales. Son semanas de repaso y de “redondeo” de contenidos. Cada día de paro implica una interrupción que cuesta remontar.
El dato es conocido: asustados por los paros, cada vez son más los padres que deciden cambiar a sus hijos a escuelas privadas. Para 2017, es casi imposible conseguir vacante en colegios privados de la Provincia. Y los especialistas lo atribuyen, fundamentalmente, al impacto de los paros.
Los gremios denuncian “incumplimiento” de acuerdos salariales y recorte del presupuesto educativo. Vidal dijo que toman a los chicos de rehenes. Final abierto. Futuro incierto.
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