El Comité Nacional Demócrata elegirá el próximo jueves 17 de noviembre a un nuevo presidente de la formación, con un importante impulso a la candidatura del ala progresista que representa el congresista musulmán y negro Keith Ellison.
El senador progresista Bernie Sanders, el principal rival de Hillaryn Clinton en la primaria demócrata, ofreció ayer su apoyo a Ellison, un legislador de Minesota, miembro del Partido Laborista del estado, afiliado a los demócratas, y el primer miembro del Congreso de religión musulmana.
UN GIRO NOTORIO
En una maniobra que pone a Ellison como favorito, el senador demócrata Charles Schumer, alineado normalmente con el ala más neoliberal, ofreció su apoyo al congresista negro, cuya victoria podría revitalizar el lado más progresista de los demócratas, luego de la derrota electoral frente al republicano Donald Trump,
La Presidencia del Comité Nacional Demócrata (DNC) está ocupada de manera interina por la analista Donna Brazile desde la salida de la congresista Debbie Wasserman-Schultz, criticada por influir en el proceso de primarias en el que se impuso Hillary Clinton.
Ellison disputará la presidencia del partido con el candidato presidencial en 2004 Howard Dean y posiblemente con el ex aspirante a candidato presidencial este año Martin O’Malley, quien ha asegurado que está considerando la posibilidad de competir por el puesto.
urgente decision
La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo ayer que ante las peticiones de premura la elección se celebrará la semana próxima.
Sanders, que perdió las primarias del partido por la nominación presidencial frente a Clinton pese a ilusionar a millones, ha vuelto a la primera línea para promover un liderazgo más progresista en el Partido Demócrata.
La debacle electoral que sufrieron los demócratas, ha sumido al partido en una oscura incertidumbre y en la necesidad de identificar errores y reconstruir su esencia sobre los escombros de un estrepitoso fracaso.
Se trata de la primera vez desde 1928 que los republicanos cuentan con el control de las dos Cámaras del Congreso, la Presidencia, con una mayoría conservadora en la Corte Suprema y la mayoría de las legislaturas y gobernaciones estatales.
Con este panorama, para los demócratas el cambio de dirección no es una opción, es cuestión de supervivencia.
“El Partido Demócrata no puede continuar con la estrategia de esperar a que el Partido Republicano se destruya”, aseguró José Parra, ex asesor del líder de la minoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y experto en comunicaciones políticas.
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