Un joven que, según ocasionales testigos, tendría algo más de 20 años, es alto y tiene rulos, se presentó por la mañana en la panadería “Santinos”, ubicada en 50 entre 19 y 20, para pedir “algo para comer”.
El dueño de ese comercio, que prefirió no ser identificado, contó a este diario que a la tarde iban a darle facturas, “como acostumbramos a hacer con otros que vienen a pedir lo mismo”, pero, no conforme con ese gesto, a las dos de la tarde el muchacho “regresó al local, cuando atendía mi hija”.
Entonces mostró sus verdaderas intenciones. Encañonando a la joven con el arma la obligó a ir hasta el baño y la dejó encerrada. “A los pocos minutos se fue con la recaudación y con un teléfono celular”, dijo el comerciante, detallando que “es la segunda vez en el año que nos asaltan”.
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