TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

A tocar timbre a la Casa Blanca

Por Redacción

Por ALEJANDRO CASTAÑEDA

Mail: afcastab@gmail.com

CORNUDOS DE FIESTA.- Rocca Catterano es un pequeño pueblo de Italia donde viven unos 200 habitantes. Pocas cosas llaman la atención. Una de ellas, sin embargo, alcanza para que cada 11 de noviembre el mundo mire de reojo esa geografía recóndita. Es que ese día el pueblito celebra “la fiesta de los cornudos”. Esta tradición, que se remonta a siglos atrás, tiene por objeto homenajear a engañados y engañadas. La celebración nació como reverencia a San Martín, obispo de Tours, patrono de los trampeados. La fecha pide agasajo y clemencia para apañar a ese batallón de distraídos que no vio o no quiso ver.

La celebración se lleva a cabo el domingo más cercano al 11 de noviembre, hoy precisamente, y es presidida por un personaje al que se denomina “el gran cornudo del año”, que lleva enormes cuernos para demostrar que la infidelidad es pesada, eterna y evidente. El ambiente está musicalizado con canciones medievales y el pueblo se moviliza tras la figura central, mientras muchos juglares, a su alrededor, refieren historias de esos damnificados a los que cada 11 de noviembre se los obliga a recordar lo que nunca pueden olvidar.

Con el pretexto de explorar nuevas mañas en la cama, hoy el adulterio se ha democratizado mucho. Lo de prestar la señora para que se vaya preparando mejor, es una costumbre que les sale bien a los clubes de fútbol. Ceden un tiempo a los más chicos y los reciben a la vuelta, felices y más terminados. Ahora se bendice la indulgencia y muchos maridos han encontrado en la comprensión y la tolerancia la mejor manera de sobrellevar los cuernos. Con tanta inclusión y cupo, duelen menos pero duelen, aunque a veces pueden rejuvenecer a esos matrimonios que no saben qué les anda faltando hasta que un día descubren que alguien sobra.

Los swingers sin duda le han entreabierto una aliviadora puerta a los cornudos. Al menos les inculcan que formando un cuarteto ocasional se afianza el dúo tradicional. Es cierto, ellos son más que nada prestamistas ocurrentes de señoras ansiosas que también necesitan cada tanto cambiar al que le ronca al lado por alguien nuevo y bien despierto que le entretenga el insomnio y la mantenga en vela y abastecida hasta que cante el gallo.

MACRI TOCA TIMBRE.- El Presidente sale a timbrear. Es que llegó un nuevo inquilino en la Casa Blanca y hay que ensayar saludos aquí para ver si nos atienden allá. Macri espera que Trump entienda la filosofía del acierto y error y que acepte que Cambiemos empezó franeleando con Hillary para poder llegar al clímax con Donald. Ahora el Presi aguarda que la Malcorra vaya traduciendo las variaciones de un gobierno que ha hecho de la fe de erratas un rumbo. La canciller deberá explicar en Washington que el gobierno soñaba con ella y se despertó con él, como le pasa a los cornudos, que para eso estamos en fecha.

Si con Francisco no nos reconciliamos del todo y con Trump empezamos separándonos, va a estar bravo el nuevo semestre.

La super luna no venía desde 1948, en pleno peronismo. Y, si ahora nos echa un vistazo, podrá escuchar una Marcha que hoy apunta más al “…triunfaremos” que al “todos unidos…”.

Macri quiere visitar a un Trump que, por lo que se ve, acaso no tenga paciencia para escuchar esta mezcla de lamentos y promesas que traen los timbreadores. Pero siempre hay puertas que se abren y otras que se cierran. Y cada elección de Estados Unidos es tan decisiva que los presidentes cambian desde los afectos hasta los timbres. Habrá que aprender a mirar con cariño al dueño de un jopo que dejó despeinado a medio mundo. La cosa no está para enemistarse con nadie ahora que cuesta tanto mantener satisfecho a los aliados. Por aquí temen que regale menos sonrisas que el Papa. Lo del muro que piensa levantar Trump en México es una forma de avisarle a los que están más abajo que aquello de la visa fácil y las bienvenidas sonrientes, que había prometido Obama, ahora está en suspenso y que en cualquier momento las cosas se ponen más feas y nos palpan de sudacamericanos antes de poder bajar en Miami. Si con Francisco no nos reconciliamos del todo y con Trump empezamos separándonos, va a estar bravo el nuevo semestre.

LA SUPER LUNA.- Por suerte llega esta noche la super luna. Difundirá su manso brillo naranja sobre un planeta opaco y protestón. Desde allá somos apenas luciérnagas sueltas que pugnan por echar un poco de luz en medio de tantas sombras. ¿Seremos únicos habitantes de semejante cielo? Hay que mirar lo más alto para aprender lecciones de pequeñez y calma. La super luna no venía desde 1948, en pleno peronismo. Y, si ahora nos echa un vistazo, podrá escuchar una Marcha que hoy apunta más al “…triunfaremos” que al “todos unidos…”. La luna sigue allí, mostrándonos, como la verdad, una sola cara y avisándonos que siempre espía lo que hacemos y que anda lagrimeando por los barquinazos de un mundito donde son muchos los que tocan timbre y pocos los que atienden.

(*) Periodista y crítico de cine

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD