Un hombre entra a un autoservicio, elige algo para comer, espera su turno en la cola para pagar, se pone un casco de moto y saca una pistola. Ese comienzo de robo quedó grabado en las cámaras de seguridad del negocio, al igual que toda la maniobra que concretó cuando eran alrededor de las 20.30 del sábado.
Antes de despacharse de esa forma, el asaltante se había bajado de una moto negra en la que lo esperaba un cómplice, a metros de ese comercio ubicado en 8 entre 60 y 61.
El par de minutos previo a robar, el delincuente verificó que había algunos clientes y dos jóvenes atendiendo la caja. Nada raro que le entorpeciera los planes.
Cuando le tocó a él pagar hizo lo contrario. Con el arma amenazó a los empleados y les robó el poco dinero que había en la registradora.
perseguirlo con un palo
Indignado por la situación, uno de los dos jóvenes amedrentados a punta de pistola decidió perseguir al delincuente. Para hacerlo, tomó un palo que había en el sector donde él trabaja, en teoría dejado allí para protegerse ante alguna situación de este tipo.
La intención de atraparlo y hacerlo parar se disipó cuando el ladrón fue más rápido: alcanzó a su compañero y los dos se fugaron en dirección a 61.
La Policía se enteró en el momento de lo ocurrido y fue a intervenir. Los operativos desplegados en la zona de Plaza Rocha y alrededores no sirvieron para capturar a los motochorros.
Sería probable que los efectivos puedan identificarlos a partir del registro de esas cámaras, que el delincuente no pudo burlar al ponerse el casco. “Esperemos que lo puedan agarrar”, soltó Mauro, el dueño del negocio.
en riesgo
“Veníamos zafando”, lanzó el comerciante, en referencia a que este fue el primer robo en los ocho meses que lleva abierto el local.
Sin embargo, alrededor se cierne un paisaje de preocupación por la inseguridad. Es que, según indicó el hombre, “por lo menos una vez a la semana pasa algo”.
Toda la información sobre asaltos armados, pequeños hurtos de rateros y otras variantes del delito circula mediante un grupo de chat que armaron los vecinos y comerciantes de la zona.
“En el último mes hubo entre tres y cuatro robos”, añadió Mauro, que ayer a la tarde planeaba radicar la denuncia, al menos para dejar asentado lo ocurrido.
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