Por ADRIAN D’AMELIO
ENFOQUE
De este modo se pueden sintetizas, las sensaciones que vieron anoche los jugadores del equipo de caballeros de Estudiantes, que con su triunfo ante UBA (Universidad de Buenos Aires) por 34 a 24 (primer tiempo: 17-11 también arriba) se quedó con uno de los ascensos a Liga de Honor, cuando resta una fecha para concluir el torneo metropolitano de Primera División de Handball.
A principios de año era algo impensado que Estudiantes pudiese lograr lo que consiguió en la noche de ayer, en el gimnasio de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires. Nadie pensaba en el ascenso; pero este grupo de jóvenes (el mayor de los jugadores del plantel tiene 30 años) comandados por la experiencia de Mauricio Torres aprovechó esa brisa de aire fresco y en base a sacrificio y buenos resultados (ganó nueve partidos y solamente perdió uno) se fue convenciendo para “colarse” por la puerta grande en el handball de la categoría superior a nivel metropolitano.
El resultado es una anécdota. Tenía que ganar y ganó para devolver a Estudiantes al lugar que por tanto tiempo a los caballeros los vio brillar.
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