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Crece la preocupación por las agresiones a los inspectores de tránsito

Los hechos de violencia que involucran a conductores son cada vez más frecuentes

Por Redacción

El del martes último en diagonal 74 y 45, cuando el abogado Raúl Mansilla pasó por encima con su auto a dos inspectoras que acababan de multarlo por mal estacionamiento, no fue un hecho aislado, según aseguran los agentes comunales que trabajan para ordenar la circulación vehicular en la zona céntrica de la Ciudad. Y es que las agresiones -verbales y físicas- contra los empleados comunales que controlan el tránsito son algo de “todos los días”, afirman. No obstante, este caso en particular le resultó al sector “de extrema violencia” y, preocupado por el riesgo que corren cada vez que salen a prestar servicio en las calles se movilizan con gestiones gremiales para reclamar “mayor protección” durante su labor.

En plena tarea de controlar el tránsito de las calles, inspectores municipales -tanto varones como mujeres - enumeran casi sin respirar distintos casos de violencia de los que han sido objeto: “hace unas tres semanas un hombre agarró del cuello a una compañera y le dejó los dedos marcados”, cuenta una de las jóvenes a cargo de vigilar las faltas viales en 47 entre 7 y 8, una cuadra clave en el corazón del microcentro donde se emplazan, además de numerosos comercios, varias sedes bancarias; “a un hombre con muchos años en Tránsito le dieron una trompada en la cara, hace cosa de dos meses, y lo mandaron al hospital”, contó un agente desde la esquina de 12 y 57 y que recordó también la actitud de un hombre que enojado por la infracción que le había labrado una inspectora le rompió todas las actas en la cara.

Un blanco particular de los ataques son los inspectores que tienen el control del estacionamiento medido. A ese sector de empleados, se sabe, se lo suele atacar con insultos y hasta han llegado a escupirlos.

Ese nivel de agresión, con insultos, amagues de golpes y hasta ataques concretos contra el personal comunal es bastante frecuente, se señala también desde el área de Convivencia y Control Ciudadano. “Antes de este último caso, ya muy grave, golpearon a inspectores en tres oportunidades. Es algo que se repite: hay gente que no reconoce que cometió una infracción, se pone mal y actúa con violencia”, cuenta el subsecretario de la repartición municipal, Roberto Di Grazia.

Esta vez, el ataque lo vivieron dos agentes mujeres, a quienes, el conductor de un Audi que se encontraba mal estacionado (en la ochava, obstruyendo la rampa para discapacitados y la senda peatonal) las pasó, literalmente, por encima. En las oportunidades anteriores fueron dos inspectoras y un empleado los blancos de una violencia que se descargó en medio de un llamado de atención por infracciones viales.

Son unos 120 los inspectores que se dedican al ordenamiento del tránsito. La mitad son mujeres y según precisó Di Grazia, frente a estas acciones violentas, que cada vez son más habituales en la calle, “se trata de que las agentes no estén nunca solas y que además trabajen en los lugares que creemos menos conflictivos”.

Por lo general, la modalidad de trabajo es la rotación, es decir, ningún efectivo dedicado al control del tránsito permanece más de una jornada en el mismo lugar. “Por una cuestión estratégica nos mandan siempre a una zona distinta”, explicó una de las inspectoras consultadas por EL DIA.

La dotación de agentes, por otra parte, no sólo cumple funciones de vigilancia de la ley de Tránsito, también se ocupa de ordenar el caudal vehicular cuando se producen cortes en las calles, una situación que con el correr de los tiempos se ha hecho cada vez más reiterada. “Esos momentos son terrible, porque los conductores se la agarran con nosotros y nos dicen de todo, cuando en realidad estamos tratando de facilitarles las cosas”, dijo una joven

Estos episodios suceden, indicó el funcionario, aún cuando los inspectores trabajan acompañados por la Policía Local. De ahí que se está pensando en medidas de mayor rigor en cuanto a las sanciones. El Ejecutivo municipal impulsa normativas que permitan agravar las penas, con montos mayores cuando el infractor, además de cometer la falta, ataca al personal que labra el acta. “La idea es que les recargue la multa si hay alguna acción violenta”, destacó Di Grazia.

El concejal Julio Irurueta trabaja en la reforma integral del Código Contravencional y prevé, entre otros cambios del texto, agravar con un 20 por ciento la multa que se imponga en aquellos casos que el infractor agreda o caiga en desacato frente al agente que lo sanciona.

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