Mientras sigue latente la polémica en torno a la utilización de dispositivos móviles en las aulas, el colegio Liceo Víctor Mercante de la UNLP lleva adelante un proyecto que permite a los alumnos aprender matemática a través del uso del celular.
La iniciativa de usar aplicaciones para teléfonos móviles surgió con el propósito de transformar la clase de Matemáticas en un espacio innovador, inclusivo, y que resulte más motivador para los alumnos del nivel medio.
Para la implementación de la iniciativa se utiliza una plataforma llamada Kahoot. Se trata de una aplicación para celulares que posibilita al usuario la edición de una plantilla, en este caso con fines educativos.
En ese sentido, la profesora responsable de la experiencia, Patricia Bozzano, explicó que “los alumnos participan de la actividad diseñada por el docente utilizando una herramienta tecnológica que les resulta muy familiar y de uso cotidiano”. Asimismo agregó: “este esquema les permite además incorporar conocimientos desde un espacio lúdico”.
Los destinatarios del proyecto son alumnos de 1er año de Aplicación de Matemática y de 3er año de Matemática.
el sistema
Concretamente, esta novedosa herramienta de enseñanza permite al docente elaborar una plantilla con problemas, ejercicios y preguntas, plasmados sobre una plataforma informática a la que los alumnos acceden a través de sus teléfonos celulares. Se puede optar porque los alumnos resuelvan los problemas en forma individual o en grupo, siempre bajo un esquema similar al de una partida de un juego o competencia.
Una vez planteadas las preguntas, los chicos responden a través de sus teléfonos, y sus respuestas quedan guardadas en una base de datos a la que tiene acceso el docente. Cada respuesta correcta suma puntos, mientras que las incorrectas, restan. De este modo, el alumno -o grupo- que más puntos suma con sus respuestas, resulta el ganador del juego.
Bozzano indicó que la iniciativa cuenta con diferentes objetivos que se implementan en las distintas etapas de aprendizaje. Uno de ellos se concreta a través de la realización de ejercicios tendientes a esquematizar y organizar los conceptos vistos en clase. De esta forma se refuerzan los contenidos aprendidos, previo a la instancia de evaluación.
También se llevan a cabo actividades diseñadas para provocar “conflicto cognitivo”, es decir que se intenta generar un contraste entre las preconcepciones que los alumnos tienen sobre un concepto determinado y los nuevos significados que se presentan a partir del proceso de enseñanza-aprendizaje. Durante este período se exploran conocimientos que son necesarios para el aprendizaje de un nuevo saber matemático.
La experiencia también contempla acciones que permiten sondear la capacidad de atención y las habilidades de resolución mental por parte de los estudiantes, a través de la búsqueda de la solución de problemas presentados a través de, por ejemplo, acertijos y puzzles matemáticos.
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