Solamente entre las calles 96 y 637 de la avenida 137 se pueden contabilizar más de cincuenta baches. Cada uno de ellos crece y genera nuevas roturas que a pesar de los intentos de arreglo no se convierten en una solución definitiva.
Las grietas, desniveles, huellones, lomadas, serruchos, son parte del paisaje y obstáculos a tener en cuenta por quienes se aventuren por el lugar sin estar habituados.
La 137 conecta Los Hornos con Gobernador Eduardo Arana, Parque Sicardi, Villa Garibaldi y La Armonía; junto con la 7, es el único acceso a esos sectores del distrito. Por allí circulan camiones de gran porte que trasladan frutas y verduras desde las quintas del cordón hortícola, y numerosos colectivos de línea.
En las horas pico, por la mañana, al mediodía y al atardecer, la avenida queda al borde del colapso por la acumulación de coches particulares, colectivos y camiones. La señalización vertical virtualmente no existe, y las luminarias brillan por su ausencia.
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