“Pedir un aumento de tarifas en este momento sería como pegarnos un tiro en el pie; los choferes y sus familias no tendríamos ni para comer”. La reflexión de Juan Carlos Berón, titular del Sindicato Unión Conductores de Taxis local (SUCT), apunta al corazón de un debate que toma forma en el sector: a pesar de que las ordenanzas prevén la aplicación de un ajuste en fichas y bajadas de bandera para este mes, los taxistas decidirían rechazarlo.
Días atrás, la tarifa del servicio de taxis en la capital federal aumentó por segunda vez en el año, en el orden del quince por ciento. En nuestra ciudad, pensar en una operación similar sería “un suicidio”, según coinciden choferes y propietarios.
“Estamos evaluando el panorama, y nos inclinamos más por el no que por el sí a una suba” explica Gustavo Vitale, titular de la Unión de Propietarios de Autos Taxi (UPAT): “no queremos poner más presión sobre los usuarios, porque la merma en el trabajo es notoria. Pero necesitamos que el Estado acompañe con varias cuestiones que planteamos y pueden ayudar al sector a modernizarse y combatir la competencia desleal”.
La prestación del servicio de los coches de alquiler está regulada por una ordenanza que contempla y establece la posibilidad de sendos ajustes, habitualmente para aplicarse en abril y noviembre.
El primer día de junio pasado, después de más de un mes de arduas negociaciones, el Concejo Deliberante votó una actualización del 20 y el 33 por ciento en la tarifa de los taxis locales: la bajada de bandera pasó de $15 a $18, y la ficha -es decir, cada tramo de 120 metros recorrido-, de $1,50 a $2,00.
En ese momento, los choferes habían manifestado cierto grado de disconformidad. Ahora doblan la apuesta. “Les enviamos nota a los presidentes del Concejo -Fernando Ponce- y la comisión de Transporte -Miguel Forte- porque queremos que 2016 termine con las tarifas actuales” subraya Juan Carlos Berón: “si subieran, el transporte legal directamente se quedaría sin clientes, que se volcarían a lo trucho”.
“Nuestros usuarios son personas de clase media que viven de un sueldo y nos toman sólo por necesidad” señala el titular del SUCT: “los remisses ilegales, combis y demás se están llevando parte de esa gente, y si se aprueba un aumento serán todavía menos. En nuestra actividad hay cinco mil familias, que ya no viven, sobreviven, y si baja la demanda aún más se q-uedarían sin comer”.
“MODERNIZAR” EL SECTOR
Desde UPAT se hace hincapié en “la necesidad de avanzar sobre modalidades como los pagos con tarjetas de crédito y débito, la publicidad en la luneta trasera, y la implementación -para la que se solicitó una entrevista con la gobernadora Vidal- de un esquema de leasing a tasas bajas, porque hasta ahora el parque se renueva con modelos cero kilómetro, pero este año se empezaron a ver usados”.
Vitale expresó que “hay cada vez más gente que sale a ‘remisear’ en sus ratos libres, sin ningún control; reconocemos que el municipio y las autoridades hacen esfuerzos para evitarlo, pero tienen que reforzarse y ser periódicos”.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la tarifa diurna de los taxis -la nocturna es más cara- tiene a la bajada de bandera a $23,20; la ficha cada 200 metros a $2,32, al igual que cada minuto de espera; y el “bulto adicional” a $11,60.
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