La investigación por el brutal ataque a una mujer que fue golpeada y violada durante seis días atraviesa por una etapa clave: establecer cuántas personas participaron directa o indirectamente del hecho, qué rol jugó cada una y su identidad, informaron fuentes oficiales.
El único imputado por ahora es el fisicoculturista Néstor Monzón (50), quien fue detenido el lunes pasado en un allanamiento a su departamento de 36 entre 13 y 14, donde, según la denunciante, habría pasado todo.
Mientras tanto, Leandro Sberna, el abogado que patrocina a K.L.C (este diario identifica así a la víctima, de 45 años, para no revelar su verdadero nombre) está convencido de que hubo “dos o más atacantes”, por lo que no descarta que haya nuevas imputaciones luego de que la víctima declare ante el fiscal Marcelo Martini (ver aparte).
Como se ha venido informando, el arranque de esta historia se remonta a las 23.30 del sábado 29 de octubre, cuando, según figura en la causa, K.L.C fue a Plaza Italia para encontrarse con un sujeto de quien sólo sabe que se llama Javier, le dicen “El Guri” y se lo recomendó una conocida que estaba al tanto de que ella “buscaba un ingreso extra” al sueldo que percibe por su trabajo en una maderera.
Un investigador aclaró a este diario que “no está confirmado que ‘Guri’ sea un apodo”, mientras esperan a que el fiscal defina si lo cita como testigo o imputado. La víctima contó que este hombre le prometió “contratos para tareas administrativas de entre 10 mil y 13 mil pesos por mes”, con la condición de “ir a unas oficinas para acordar los términos”, reveló su hermano, Javier.
LEA TAMBIÉN: "Por el antecedente de Martínez Poch, Monzón va recibir una condena importante" sostuvo un especialista
Le anticipó que iba a presentarle “a un amigo que practicaba karate” e identificó como Néstor Monzón. Las “oficinas” resultaron ser el departamento B de un PH de 36 entre 13 y 14, donde el acusado le mostró a la víctima “su gimnasio”.
Aparentemente, el “Guri” salió por un rato y regresó con alcohol, “discutió con el dueño de casa y se fue”, dejando a K.L.C a solas con el fisicoculturista.
La víctima denunció que Monzón le pegó golpes y patadas, la tiró del pelo y la obligó a tomar ron. Presume que también le dio drogas, ya que se desvaneció en varias oportunidades. Sus familiares y el abogado que la patrocina aseguran que “ella vio a más de un atacante”, aunque en una primera declaración ante la policía sólo menciona al imputado.
K.L.C fue penetrada anal y vaginalmente, pero, al parecer, no con el pene. Aseguró que perdió mucha sangre, no comió ni tomó agua, y pensó que se “iba a morir”, según admitió ante los pesquisas, convencida de que su captor “disfrutaba de lo que le hacía”. De acuerdo a su relato, en esos días ella pudo frenar su hemorragia con una toalla, que los pesquisas secuestraron con sábanas, vasos y otros rastros de los que se podría obtener ADN.
La víctima habría sido obligada a hablar dos veces con sus hijos (tiene 5 y vive con los dos menores), para decirles que estaba bien y que la esperaran, pero a los tres días los chicos se asustaron y se contactaron con sus familiares. Los investigadores aseguran que el 3 de noviembre Monzón echó a la víctima a la calle y ella, malherida y en shock, pidió ayuda en un kiosco de 15 y 34. Las cámaras del local registraron ese momento (ver aparte).
SUSCRIBITE a esta promo especial