La victoria de Donald Trump en EE UU dio un nuevo impulso a los líderes conservadores en lo que se cree será la próxima batalla del populismo: Francia. La líder de ultraderecha Marine Le Pen está convencida de que su postura contra la inmigración y contra el Islam puede llevarla a la presidencia en cinco meses. El ex presidente Nicolás Sarkozy, que busca recuperar su antiguo trabajo, afirmó en un mitin en Niza que el triunfo de Trump demuestra que los políticos deben escuchar “la bronca de la gente”. “¿El señor Trump quiere defender los intereses estadounidenses? Bien, yo quiero defender los intereses de Francia y los de Europa. Si los estadounidenses se lo permiten, ¿por qué deberíamos nosotros rechazar eso para Francia?”, manifestó Sarkozy.
En las dos rondas de primarias en su partido, que arrancan este domingo, Sarkozy enfrenta una dura competencia: la del ex primer ministro Alain Juppé. Otro aspirante con opciones es el ex primer ministro François Fillon. Sarkozy está haciendo campaña sobre algunos de los temas preferidos de Le Pen, como fuertes medidas antimigratorias y de seguridad, con la esperanza de atraer a votantes de ultraderecha. Le Pen, que no tendrá que pasar por un proceso de primarias, ya abrió su campaña para las elecciones de abril-mayo de 2017. En una entrevista con la BBC, afirmó: Trump “hace posible lo que se presentó como completamente imposible”. Y ayer agregó: “Trump tiene mi teléfono. Si quiere, puede llamarme”. Según las últimas encuestas, Le Pen podría alcanzar el ballotage en la contienda presidencial en 2017. Pero esos sondeos indican también que en la última ronda perdería frente a cualquier rival, sea de izquierda o de derecha.
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