En su declaración ante la policía la víctima recordó que el acusado la “obligaba a tomar ron” porque advertía que “estaba muy descompuesta”. Dijo que la agarraba de la mandíbula, le “tiraba la cabeza hacia atrás” y le “ponía ron en la boca”. En el tiempo en que estuvo presuntamente cautiva, la mujer no habría podido tomar agua, ni ingerir alimentos. Detalló que el fisicoculturista sólo le daba alcohol y ni siquiera le “permitía ir al baño”. Debía hacer pis en un toallón, momentos en que confirmaba que sangraba.
Por lo que figura en la causa, el 3 de noviembre Monzón echó a la víctima de su casa, diciéndole que lo estaba siguiendo la policía. Ese día lo habían contactado los familiares de la mujer, quienes le advirtieron que iban a hacer la denuncia.
Forzada a salir a la calle con ropa que no era suya y en pantuflas, la mujer llegó tambaleante a un kiosco situado a pocos metros.
Ahí le dieron agua y llamaron a sus parientes, quienes fueron a buscarla con un patrullero. La investigación quedó en manos del gabinete de Delitos Sexuales de la DDI. K.L.C pasó once días internada, lapso en el que recibió mensajes intimidatorios del acusado. En la casa de éste secuestraron toallones con sangre, vasos, sábanas y los borceguíes de la denunciante.
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