Por GALOPON
Corren inexorable las manecillas del reloj en su cuenta regresiva con miras al Gran Premio Dardo Rocha (G I-2.400 mts.). Cada minuto cuenta, cada hora que pasa es una menos de cara a la carrera más importante del turf local. Para el platense común es el “clásico de los clásicos”; en cambio para el burrero -“ese” del fuego sagrado- el de la asistencia perfecta, que no sabe de inclemencias climáticas, es el “Rocha”, a secas. Con ese nombre lo conoce y así lo enfatiza al hablar. Faltan pocas horas en las que mucho puede pasar, aún. Puede ser que alguno se “baje” de última, perdiendo la competencia un animador. O que una lluvia inesperada arruine –o favorezca- a las distintas estrategias.
No hay una sola manera de vivir la previa del Dardo Rocha, tan caro a nuestro sentir. Cada uno de los equipos involucrados en la competencia lo hará a su modo y estilo.
Habrá dueños ansiosos, que llamarán cada media hora a sus studes para conocer novedades. Y cuando escuchen que “todo está en orden”, volverán a quedarse tranquilos pero por… ¡otra media hora!. Es así. Siempre ocurre en cada carrera, porque se vive con la pasión ilógica que solo puede darse en el turf. Frente al “Rocha” podrá haber mayor o menor grado de excitación, pero es imposible vivirlo con indiferencia.
Peor que perder esta gran carrera es no tener caballo para correrlo, ya lo dice el tango Bajo Belgrano en dos párrafos que pinta la situación: “Cuanta esperanza la que en vos vive!...” y “Sacame e’ pobre, pingo querido, no te me manques pa’l Nacional...”. No se conoce entrenador, jockey, propietario, criador, veterinario, capataz, peón o sereno con raíces en el Bosque que no haya querido ser parte alguna vez del evento máximo del turf local. Porque correrlo es un sueño cumplido, ganarlo es la utopía hecha realidad.
Y para nosotros, los platenses, se vive con las pulsaciones a mil y nos resistimos a que algún foráneo venga a llevarse el premio mayor de una carrera que es muy nuestra. Localistas, como buenos platenses haremos fuerza por Río Vettel, o por Paul Gachet, o por el agrandado Beachcomber, que sacó chapa de fondista en su última actuación y trataremos de “menoscabar” la capacidad corredora de Keane para quien la pista del Bosque le es tan propicia. O de Romaño y del potrillo Solo Un Momento.
Quedan algunas horas menos para mirar al cielo y seguir rezando por un triunfo, porque serán once ilusiones que lucharán por el éxtasis de la victoria y que tan solo uno podrá embriagarse con las burbujas del éxito…
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