La causa que se abrió tras una frustrada entradera en 21 y 56 parecía cerrada con la detención de los tres autores, pero la investigación aportó un par de sorpresas a esta historia. Es que los asaltantes no fueron tres, sino cuatro; al que faltaba lo descubrieron por una huella dactilar y se estableció que debía estar cumpliendo con arresto domiciliario, condenado por otras causas de robo, informaron fuentes oficiales.
En medio de esta pesquisa también detectaron que uno de los detenidos tenía pedido de captura por un intento de homicidio ocurrido el 23 de mayo en 12 y 88, entre otros delitos que le adjudican.
El caso por el que cayeron estos dos muchachos, y un par más, ocurrió en la noche del lunes pasado, cuando Guillermo Morano (55) salió de su casa de 21 entre 56 y 57 para sacar la basura y lo sorprendieron tres hombres. Con el arma de uno de ellos lo obligaron a entrar en la vivienda, donde lo ataron de pies y manos para revisar los ambientes y apoderarse de 5.000 pesos; 730 euros; tres teléfonos celulares y otros elementos, que cargaron en el auto de la víctima.
Mientras eso pasaba, un vecino que vio movimientos raros llamó a 911 y la policía llegó antes de que la banda escapara. Uno se fue en un Renault Clío que estaba afuera, mientras que los dos restantes trataron de fugar por los fondos y cayeron a los pocos metros.
Al de lo auto lo persiguieron varios móviles, hasta que volcó en 146 y 56. Allí detuvieron a un joven que se identificó como Federico Acosta. El coche tenía pedido de secuestro porque lo habían robado un día antes en jurisdicción de la comisaría Cuarta. Adentro hallaron una pistola 9 milímetros, con el cargador colocado y 17 municiones.
Pero la fiscal Betina Lacki ordenó seguir la investigación y fue entonces cuando los policías de la DDI descubrieron que en el golpe no habían participado tres hombres, sino cuatro. Peritos de Policía Científica respaldaron esa versión tras el hallazgo de una huella dactilar “con valor identificatorio”, explicaron fuentes oficiales, la que al ser comparada con las registradas en el sistema de antecedentes AFIS se detectó que pertenecía a un joven de 19 años y abultado prontuario.
A pedido de la fiscal Lacki, el juez Pablo Raele ordenó allanar la casa del sospechoso, en 139 entre 49 y 50, procedimiento que los hombres de la DDI realizaron en las últimas horas, con personal de la comisaría Quinta. Allí secuestraron una pistola calibre 11.25 reformada a 22 y detuvieron al acusado, quien había sido beneficiado con arresto domiciliario pese a su edad y tener una pena unificada de 5 años y 9 meses por un robo agravado, según los mismos voceros.
Los detectives establecieron, además, que el verdadero nombre del joven que se había identificado como Federico Acosta era otro. Apodado “Coatí”, dicen las fuentes que “registra una larga lista de delitos” en la zona de Altos de San Lorenzo.
Uno de los más graves fue el ataque a tiros ocurrido el 28 de mayo en 12 y 88, donde Brian Medina (19) recibió un disparo que le perforó la arteria de una pierna y sufrió una hemorragia que lo dejó al borde de la muerte. Ahora, y con su verdadero nombre, el joven quedó imputado también en esta causa.
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