JUAN JOSE GAGLIARDINO
Endocrinólogo
La acondroplasia es un tipo de enanismo, pero no el único. Hay distintos casos; uno es el que corresponde al sujeto que, ya de adulto, no supera el metro veinte de altura y su origen es hereditario, es decir que tiene que ver con sus genes. También hay otro tipo que afecta al crecimiento y es de origen endócrino. En este caso, la hormona del crecimiento deja de estimular al cartílago que genera precisamente el crecimiento y logra que las extremidades no se desarrollen como deberían. En estos casos hay tratamiento, pero debe efectuarse antes de la pubertad, porque una vez que la hormona deja de estimular al hueso ya no se puede hacer nada. Esa enfermedad, por ejemplo, fue la que padeció Messi cuando era chico. Y por último está la acondroplasia, que es una falla genética que no tiene ningún tipo de tratamiento. Aquí, el cartílago de crecimiento directamente no funciona y, si lo observamos, veremos que genera una curvatura muy singular en la columna. En la acondroplasia las extremidades no crecen y eso genera que el aspecto de quien la padece pueda ser desproporcionado.
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