Las fuerzas iraquíes irrumpieron ayer en la ciudad de Mosul y tomaron el edificio de la televisión local, dos semanas después de que comenzara la ofensiva para expulsar al grupo islamista radical Estado Islámico (ISIS) de su principal y último bastión en Irak. Los soldados ingresaron en el barrio periférico de Kukyeli, ubicado en el extremo este de la urbe y considerado la puerta de entrada a la “capital” del ISIS en Irak, la cual ha estado bajo férreo control yihadista desde junio de 2014.
Pocas horas después de ingresar en Kukyeli, las tropas recuperaron el control de la televisión de Mosul, situado al final del barrio. “Tomar la televisión de Mosul significa tomar la ciudad”, aseguraron fuentes del ejército iraquí apostadas en la base militar de Bartalla, ubicada al este de Mosul y recientemente liberada.
La ofensiva, que involucra a fuerzas regulares del Ejército, a la unidad antiterrorista de elite, a la policía federal, a combatientes kurdos y milicias chiitas, es la más compleja vista en Irak desde la invasión liderada por EE UU en el 2003 para derrocar a Saddam Hussein.
Además de recurrir a ataques suicidas, fuego de morteros y a francotiradores, el ISIS tiene en su poder a miles de civiles a fin de usarlos como “escudos humanos” dentro de Mosul.
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