CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco advirtió ayer que se debe evitar el “virus de la polarización” y hostilidad en el mundo que busca tildar de enemigas a las personas de otras nacionalidades, razas o creencias, durante una ceremonia en la que consagró a 17 nuevos cardenales, trece de los cuales están en condiciones de designar a su sucesor. Cuatro de ellos son latinoamericanos.
En la ceremonia del consistorio en la Basílica de San Pedro, Francisco también usó su homilía para alertar a los nuevos “príncipes de la Iglesia” a estar atentos que la animosidad no entre a los templos, diciendo, “nosotros no somos inmune a esto”.
Francisco habló de nuestros “patéticos corazones que tienden a juzgar, dividir, oponerse y condenar” y advirtió seriamente en contra de aquellos que quieren “levantar muros, construir barreras y etiquetar a la gente”.
CUESTIONAMIENTOS
El Papa salió así al cruce de una carta firmada por cuatro cardenales en septiembre en la que lo acusan de “causar confusión en asuntos clave para la doctrina católica”, según la BBC.
En concreto, critican la exhortación apostólica titulada ‘Amoris laetitia’ (”La alegría del amor”), con la que el Papa “intenta abrir nuevos caminos para los divorciados católicos y delinear una Iglesia más tolerante en aspectos relacionados con la familia”, dice el texto.
Los cuatro cardenales calificados en el informe como “representantes de los sectores más conservadores del catolicismo”, exigen respuestas para lo que creen son “interpretaciones contradictorias” que surgen del texto papal y acusan a Francisco de fomentar una “grave desorientación y gran confusión entre muchos creyentes”.
No es la primera vez que el papa choca con purpurados conservadores”, quienes mantienen una abierta oposición a Francisco por sus posiciones en temas como “el divorcio, la homosexualidad, la desigualdad económica o el cambio climático”.
No obstante la carta, que pudiera ser tomada como una abierta señal de rebeldía, es rubricada por tres cardenales retirados (los alemanes Walter Brandmüller y Joachim Meisner y el italiano Carlo Caffarra) y uno en activo (el estadounidense Raymond Leo Burke, degradado en 2014 de un alto cargo y crítico opositor al Papa); pero refleja el descontento del sector más “tradicionalistas de la Iglesia”.
Este año, cuando se le preguntó sobre el plan del presidente electo de Estados Unidos Donald Trump para construir un muro en la frontera mexicoestadounidense para evitar que ingresen mexicanos de manera ilegal, el Papa respondió que cualquiera que aboga por construir muros no es cristiano.
Y ayer, Francisco comentó que “El virus de la polarización y la animosidad permea nuestra manera de pensar, nuestros sentimientos y acciones”.
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