Lo que muchos denominan como la conspiración más grave que está sufriendo Francisco en sus más de tres años de pontificado, está encabezada por el cardenal norteamericano Raymond Burke, un enemigo declarado del Bergoglio en la Curia romana y un abierto partidario de Donald Trump.
La disputa en lo más alto el poder vaticano hizo que el papa argentino que convocó el Consistorio de purpurados que culminó con la designación de 17 nuevos cardenales debiera suspender los dos días previos de encuentros con los miembros del Colegio Cardenalicio por el riesgo de un escándalo
Lo ocurrido señala que se agrava la rebelión contra Francisco por parte de los sectores más conservadores de la Iglesia y que habrá nuevos episodios de agresión directa al Pontífice encabezada por Burke.
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