La alternativa de crear cuatro nuevas delegaciones municipales, que se sumarán a las 18 ya existentes en el ámbito de La Plata, acaba de lograr dictamen favorable de comisión en el Concejo Deliberante local, de modo que el proyecto de ordenanza podría ser sancionado la semana que comienza. Tal como se informó en este diario, las nuevas delegaciones serían las de Sicardi-Villa Garibaldi, Villa Castells, El Rincón y la de Los Porteños-Las Banderitas
Es indudable que en las últimas dos décadas se ha visto fortalecida la tendencia que apunta a descentralizar el funcionamiento administrativo del Estado, desde los organismos nacionales hacia los provinciales y desde estos hacia los municipales. Pero también, en el interior de cada una de esas órbitas –como en este caso puede volver a ocurrir en nuestra Comuna- de registran descentralizaciones de sus propias dependencias, en procesos que apuntan, según se ha señalado, a lograr más eficacia y control en las gestiones, basada en la mayor proximidad con los contribuyentes y usuarios.
En tal sentido, desde esta columna se han apoyado siempre aquellas descentralizaciones de áreas que, como las de Educación, Salud y Seguridad, reclaman siempre de una mayor eficiencia en el manejo y contralor de sus funciones, librándolas de la pesadez burocrática central y de los mayores costos que ello puede implicar.
Sin embargo, como contrapartida a las tendencias descentralizadoras, deben tenerse en cuenta y ser ponderados detenidamente algunos factores que han demostrado incidir en forma negativa. En este sentido existen numerosos antecedentes que dejaron resultados contrarios a los buscados y que obligan a revisar con detenimiento la puesta en marcha de nuevas experiencias.
Por lo pronto, no debiera dejar de mencionarse que en la propia Municipalidad platense, hace pocos años aún, se decidió virtualmente anular la autarquía funcional de todas las delegaciones, centralizándose en el departamento ejecutivo central la actividad que se encontraba descentralizada. Algunos de los motivos invocados fueron que las delegaciones resultaban onerosas y que convenía que existiera un más efectivo control sobre las tareas de las cuadrillas y del uso de la maquinaria municipal.
En muchas otras de las descentralizaciones concretadas –como, por caso, en la creación de nuevos municipios en la Provincia- luego de efectivizarse la creación, se alzaron críticas localistas en el sentido de que no se les reconocía a los nuevos distritos los recursos presupuestarios que precisaban, razón por la cual no podían prestar servicios con eficiencia, además de que los ingresos por cobro de tasas resultaron ser muy inferiores a los previstos, habiéndose generado, por consiguiente, mayores déficits para la Provincia, con las arcas de muchos de esos flamantes municipios en rojo.
En parecidas bases realistas y en forma reiterada la Suprema Corte provincial reclamó contra decisiones legislativas de creación de nuevos organismos descentralizados en la administración de Justicia, en medidas que resultaron ser apresuradas, que originaron gravosos costos y que se lamentaron largamente, ya que estaban inspiradas sólo en apetencias localistas o coyunturales, sin haberse tomado en cuenta las pautas racionales básicas que exige toda descentralización.
En el caso de la creación de nuevas delegaciones, es responsabilidad de los concejales, por consiguiente, actuar con suma cautela y, en definitiva, ponderar si los beneficios que se buscan no podrán verse sobrepasados y desvirtuados por los altos costos presupuestarios que supone la puesta en marcha de estructuras burocráticas de esta magnitud.
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