La cumbre de líderes de las economías del APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) en Lima culminó ayer refrendando que China está dispuesta a liderar la integración comercial en la región ante la retirada de EE UU, cuyo presidente saliente Barack Obama, rehuyó en Perú la agenda comercial y se centró en desplegar sus encantos sociales.
La perplejidad, incomodidad y miedo causados en el seno de las economías del APEC -bastión del libre comercio- por el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, marcó con fuerza la reunión y creó el escenario ideal para que China se ofreciera como el nuevo paladín de las políticas de liberalización y se erigiera como enemigo número uno del proteccionismo. El presidente chino Xi Jinping llegó a Perú al frente de una numerosa comitiva de empresarios y funcionarios que participaron de forma activa en todos los eventos del foro, y dentro del marco de una gira por Latinoamérica que lo llevó por Quito y culminará en Chile. Xi subrayó el interés de China en impulsar y abrir los mercados regionales y fomentar la creación del Área de Libre Comercio de Asia Pacífico (FTAAP, en inglés), un espacio que abarque todas las economías del APEC.
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