Quinientos baches. Grandes, pequeños. Muy grandes. Enormes. Banquinas que son una jungla, desniveles, carteles ausentes. En estado terminal, la avenida 137 entre el Cementerio y Arana recibió ayer la visita de un grupo de vecinos que, brocha en mano, le puso humor, ironía y números a esa condición.
“Quisimos hacer algo que llamara la atención de manera creativa” explica Eduardo Curutchet, uno de los referentes del grupo que se armó a partir del contacto por whatsapp y redes sociales: “delinear los pozos y registrarlos, para que la gente se los ‘trague’ menos y para que las autoridades pongan manos a la obra: contamos 498 baches de todo tipo desde la comisaría de Arana hasta el Cementerio”.
Algunos de los hundimientos, incluso, recibieron su bautismo: el “Gran Cañón”, por caso. Otros se convirtieron en flores o soles. Anoche, había en este tramo dos autos con las balizas puestas, cambiando las ruedas; es lo habitual” destaca Curutchet: “pedimos una repavimentación, porque los parches ya demostraron ser pan para hoy y hambre para dentro de un rato”.
Los vecinos implementaron una “mesa de reclamos” para recabar en primera persona las experiencias de los usuarios del enlace vial y juntar firmas, esquema que se repetirá el sábado próximo en 137 y 629 de Gobernador Arana.
LOCALIDADES AFECTADAS
Además de esa localidad del sudeste platense, la convocatoria se orientó a quienes viven en Colonia La Armonía, Ignacio Correas, Villa Garibaldi, Los Hornos y Parque Sicardi.
“Así las cosas no pueden seguir” sentencia Curutchet: “acá hubo atropellamientos y accidentes fatales, pero como las víctimas fueron gente de condición muy humilde y trabajadores golondrina, no tuvieron la repercusión debida”.
En el tramo que va de 80 a 637, la avenida 137 es transitada por camiones de gran porte que trasladan frutas y verduras desde las quintas del cordón hortícola; colectivos de línea; camiones que salen sobrecargados de canteras y tosqueras; y centenares de coches particulares.
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