Un hombre de 60 años mató ayer de un escopetazo a su pareja que se desplazaba en una bicicleta por calles de la ciudad santafesina de Esperanza y tras el femicidio se suicidó con la misma arma, informaron fuentes policiales.
La víctima fue identificada como Graciela Merki (58) y al agresor como Elvio Erni, ambos domiciliados en la citada localidad situada 40 kilómetros al oeste de la capital provincial.
Fuentes policiales informaron que el hecho se registró poco después de las 10 en calle América y su intersección con Brigadier López (ruta provincial 70), en el acceso a barrio Aarón Castellanos.
En ese momento, Erni bajó de un utilitario en el que viajaba por la mencionada vía luego que divisó a Merki, quien iba a bordo de una bicicleta por la calle América.
Sin mediar palabra, el hombre le disparó desde corta distancia a la mujer, que según las primeras investigaciones era su actual pareja.
Tras el ataque, el hombre caminó unos pocos pasos en dirección a su vehículo y se disparó con la misma escopeta, también sobre calle América.
Agentes encabezados por el jefe de la Unidad Regional XI de policía, Néstor Angelini, trabajaba esta tarde en el lugar del crimen, cuya área fue cercada para evitar la contaminación de pruebas, dijeron las fuentes.
A su vez, la fiscal en turno del Ministerio Público de la Acusación, Laura Urquiza, ordenó una serie de pericias, la toma de testimonios de testigos y el secuestro de las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de la zona.
UN ANTECEDENTE
El de ayer es el segundo femicidio que se comete en un lugar público en la ciudad de Esperanza en pocos meses, ya que en julio pasado una mujer de 37 años identificada como Nadia Gisela Schachner fue asesinada a puñaladas en un pelotero de su propiedad frente a un grupo de niños y algunos adultos.
El día del hecho, alrededor de las 16, Adrián Biolatto llegó al salón de juegos infantiles propiedad de su ex esposa.
Según distintos portales, la pareja llevaba un tiempo separada y la mujer de 37 años había puesto el pelotero con dinero que había logrado ahorrar luego de trabajar durante años en un supermercado.
Algunas versiones indicaron que Biolatto y Schachner discutieron en el lugar, aunque también se aseguraba que casi no hubo diálogo previo y que el hombre “llegó, le gritó un par de cosas y la mató”.
Acto seguido, Biolatto comenzó a apuñalarse en el pecho, el cuello y otras partes del cuerpo. Mientras los adultos se llevaban a los niños hacia un patio trasero, alguien cerró la puerta de blíndex del local mientras vieron caer como muerto al agresor.
Sin embargo, segundos después se levantó, se pegó otra puñalada en el pecho y salió corriendo hacia la calle. Atravesó la puerta de vidrio, cayó a la vereda, volvió a levantarse e impactó contra un auto rojo estacionado en el lugar para luego caer sobre el pavimento en un charco de sangre.
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