Representantes de movimientos sociales llevaron ayer a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, reclamos como la aprobación del proyecto para declarar la emergencia social e informaron que recibieron propuestas de aumentos en salarios del programa Argentina Trabaja.
De acuerdo a lo adelantado por las organizaciones, se elevará a 4.030 pesos a partir de enero el salario para quienes participan del programa Argentina Trabaja, más un bono de fin de año de 2.030 pesos, cifras que están contenidas en el proyecto de ley de emergencia social.
Los anuncios se produjeron mientras el abogado Juan Grabois, asesor del Consejo de la Justicia y la Paz del Vaticano, advirtió ayer que “están dadas las condiciones para que haya en diciembre” próximo un “desborde” social, producto de una presunta “interna” de la Policía Bonaerense
CUARTO INTERMEDIO
Tras el encuentro, de dos horas de duración, se acordó pasar a un cuarto intermedio hasta hoy para continuar el debate, en una reunión a la que podría incorporarse el jefe de la bancada de Diputados de Cambiemos, Nicolás Massot. La mesa de diálogo social, en tanto, se mantendrá vigente más allá del mes de diciembre.
Pese a la oferta oficial, el punto que recibió reparos por parte de los referentes sociales fue un ofrecimiento del Ministerio de una suma de fin de año de 1.000 pesos, más 250 pesos a partir del segundo hijo para las familias que cobran la Asignación Universal por Hijo (AUH), que consideraron “insuficiente”.
El dirigente de Barrios de Pie Daniel Menéndez sostuvo que “fue un año malo para los humildes, y aunque valoramos el diálogo creemos que llega un poco tarde” y expresó: “Estamos preocupados por la emergencia social”.
A su vez, el obispo Fernando Maletti, quien participó del encuentro, resaltó como “muy positiva y cordial” la reunión “en el camino marcado por el Papa Francisco” y destacó que en esa línea “se seguirá trabajando porque queremos un fin de año en paz”.
Por su parte, la ministra Stanley afirmó que “fue un segundo encuentro de diálogo con muchos puntos de consenso y de trabajo conjunto, como vinimos haciendo durante todo el año”. Y destacó que la mesa de diálogo “durará más allá de diciembre”. “Con un índice de 32% de pobreza no hay duda sobre la prioridad de acompañar a las familias más necesitadas, entendiendo que gran parte de los trabajadores se encuentra en el marco de la informalidad”, dijo Stanley .
COOPERATIVAS
En esta segunda reunión, se conversó además sobre seguir fortaleciendo el trabajo conjunto en cooperativas, la importancia de la herramienta del monotributo social y la necesidad de seguir coordinando políticas sobre las adicciones.
Junto a la ministra Stanley, estuvieron presentes en el encuentro, en nombre de la Iglesia, el obispo Fernando Maletti, de la diócesis de Merlo-Moreno y el Padre Adalberto Odstrcil, de la Pastoral Social.
Las organizaciones sociales fueron representadas por Fredy Mariño y Margarita Peñailillo, de la Corriente Clasista Combativa ; Daniel Menéndez, José Oscari y Mariano Marini del Movimiento Barrios de Pie; Esteban Castro de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular; Emilio Pérsico y Gildo Oronato del Movimiento Evita; Nicolás Caropresi, del Movimiento de Trabajadores Excluidos y Rafael Klejzer y Cristian Romo, del Movimiento Popular la Dignidad.
ESTALLIDO
Pese a los buenos términos del encuentro, Grabois, advirtió sobre el posible “desborde” social. Además, el también referente de la kirchnerista Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) aseguró que el papa Francisco “no” conoce el proyecto legislativo de emergencia social. El letrado argumentó que el Pontífice “no tiene nada que ver” con la iniciativa, ya que aboca su tiempo a colaborar en la asistencia a “refugiados de Siria” y a las “grandes masacres que le ocurren a la humanidad”.
“Las condiciones para que haya un ‘bolonqui’, un desborde (social) en diciembre, están dadas. Y cuando nosotros decimos eso es porque lo vivimos a fines de los ‘90, en el 2001 y, después, en el 2009”, alertó el referente de la CTEP en diálogo con radio Belgrano. Y adujo: “Yo vivo en un barrio muy pobre (en el país) y, entonces, mi análisis de la realidad, mis vecinos, me llevan a concluir que existen condiciones sociales (para eso)”.
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