“Todos los sacerdotes que tenemos licencia para ejercer el ministerio de la confesión ya podíamos perdonar el pecado del aborto en el confesionario, no así el `delito` del aborto. Para que una persona que realiza aborto incurra en delito para el Derecho Canónico, además de reconocer su pecado en confesión, debe conocer que se trata de una conducta sancionada en el Código, porque en la ignorancia no hay culpabilidad. La absolución del pecado ya era algo que hacíamos los sacerdotes; lo del delito, lo teníamos que comunicar al obispo del lugar y él autorizaba caso por caso para absolverlos en su nombre. Y esto sigue estando igual. Lo que intenta el Papa es armar un poco de lío para que se revisen algunas cuestiones de acompañamiento de la familia, pero no que seamos más laxos, por eso no usó la palabra ‘delito’ sino que invitó a una misericordia más efectiva, porque el confesionario no es una aduana ni una sala de tortura, es un lugar de reconciliación.
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