¿Por qué atrae el aquadance a la audiencia aún en un año donde el gran público le dio la espalda al concurso? Dos razones generan magnetismo: el primero es la belleza de las imágenes de los bailarines en el agua, un despliegue de destreza, luces y el azul elemento que brilla en la cámara; el segundo, el peligro que supone el ritmo, en el cual cada año hay varios lesionados (de hecho, Fede Bal casi queda fuera este año tras un resbalón) y muchos otros que equivocan las coreografías y quedan a mitad de camino.
Los resbalones fueron el año pasado adjudicados al uso de cremas corporales de parte de los participantes que dejaban patinosas las piletas, motivo que generó acusaciones cruzadas hasta que se descubrió que era Luli Salazar quien se untaba el cuerpo con las sustancias. Y este año, Barbie Vélez ya hizo estallar la polémica, posando en su cuenta de redes sociales en la pileta, junto a la crema que la auspicia...
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