No los conocía. Uno tenía algo más de 30 años y el otro aparentaba superar los 40. Cuando atendió la puerta de su vivienda, situada en la calle 133 entre 59 y 60, le habían preparado una trampa.
Alfredo (76), el dueño de la propiedad, le contó ayer a este diario que esos hombres le dijeron que venían a verlo de parte de “Manuel García”.
Instantes después, el jubilado aclaró que “Manuel García es una persona conocida mía, así que no se me dio por sospechar de que serían ladrones. Y por eso les permití pasar a mi casa”.
“LA PASE MAL”
Una vez que los dos delincuentes accedieron al interior del inmueble, “uno me abrazó de atrás y me tapó la boca para que no gritara”.
No fue la única actitud agresiva de los asaltantes, por cuanto, según hizo saber Alfredo, “también me apoyaron el revólver en un costado de la cabeza”.
“Me pedían saber dónde tenía dinero, pero como el que me tenía con la boca tapada con su mano no me dejaba decírselo, me desesperé bastante”, señaló.
Los delincuentes “me robaron dos notebooks y muy poco dinero” y acotó que “les dije que soy jubilado y que saco del cajero automático la plata justa”.
En eso estaban cuando “llegó mi hijo mayor, lo que ayudó a que se fueran rápido. Al irse se lo cruzaron, uno le apuntó con el arma y se fueron en un auto Corsa gris. Por suerte no le dispararon”, concluyó.
Al cierre de esta edición, de los autores del robo no se sabía absolutamente nada.
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