Desde un primer momento, el fiscal Marcelo Martini pidió la detención de diez policías, planteo que la jueza Marcela Garmendia avaló para seis de ellos, porque los otros cuatro se habían negado a realizar el peritaje caligráfico en la Asesoría Pericial y no había modo de comparar su letra con la de los sobres. Dicho de otro modo, no había evidencia en su contra.
Martini siguió investigando, hasta encontrar documentación rubricada por tres de esos cuatro comisarios, que mandó a cotejar por expertos calígrafos, y el resultado, concluyente, dejó a éstos en la misma situación que los otros seis.
Sólo uno quedó apartado del resto. Se trata del ex jefe de la seccional Cuarta, Juan Miguel Retamozo, a quien funcionarios judiciales bautizaron como “el policía que nunca escribe”.
Es que “en el legajo del comisario que fue ubicado en el ministerio de Seguridad no apareció ni una letra escrita por Retamozo”, o expresado de otro modo: por arte de magia desaparecieron todas sus escrituras.
Esta situación, calificada como “increíble”, por los investigadores, se produjo en medio de la intensa búsqueda de cuerpos de escritura que ordenó el fiscal para poder realizar la pericia caligráfica comparativa con los textos hallados en los sobres con dinero de la Departamental La Plata.
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