Justin Bieber no puede y dice, no quiere venir al país porque aún no resolvió su situación judicial luego de que un miembro de su equipo de seguridad golpeara a un fotógrafo durante una última visita que incluye desmanes en un bar y arrastrar por el escenario la bandera argentina.
Muchacho de mil y un polémicas y pose de estrella de rock a la que no le importa nada, Bieber siguió atravesando el límite en la noche del martes, cuando dio un puñetazo a un admirador que le tocó la cara metiendo la mano por la ventanilla de su vehículo cuando el cantante se dirigía al Palau Sant Jordi, en Barcelona, donde iba a dar un concierto.
Según se aprecia en varias imágenes difundidas en las redes sociales, Bieber se encontraba solo en la parte de atrás del automóvil, que marchaba a poca velocidad ante la presencia de numerosos seguidores del canadiense en las inmediaciones del recinto donde actuó.
Aprovechando que el cantante iba con el cristal de la ventanilla bajado, uno de ellos introdujo el brazo para tocar a su ídolo, y este respondió con un rápido puñetazo que impactó en el rostro del admirador.
El agredido, con el labio ensangrentado, comentó después, en tono de incredulidad: “Le he tocado la cara y me ha pegado un puñetazo”.
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