El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", firmaron hoy en Bogotá el nuevo acuerdo de paz para terminar 52 años de conflicto armado interno.
Primero lo hizo el jefe guerrillero y luego el jefe de Estado, quienes utilizaron un "balígrafo", bolígrafo fabricado con un casquillo de bala de fusil, que simboliza el tránsito de Colombia de la guerra a la paz.
Una vez firmaron los dos, los cerca de 800 asistentes se pusieron de pie y saludaron el momento con un prolongado aplauso y el coro "Sí se pudo, sí se pudo".
"Reconozco que este acuerdo es mejor que el que firmamos en Cartagena", admitió el presidente Juan Manuel Santos, quien aseguró que los cambios se hicieron "con sentido de urgencia, conscientes de que la incertidumbre y el paso del tiempo conspiraban contra la paz".
"Que la palabra sea la única arma de los colombianos", celebró el máximo comandante de la guerrilla e instó a crear un gobierno de transición para implementar los acuerdos. Asimismo, Londoño dedicó el pacto a quienes lo defendieron en las calles luego del rechazo del plebiscito y lamentó las recientes muertes de guerrilleros, líderes campesinos y defensores de los derechos humanos.
Según la oposición encabezada por el expresidente Álvaro Uribe, el nuevo pacto introduce cambios solicitados por los defensores del "No" en el plebiscito, pero no los suficientes. Los críticos sostienen que es necesario hacer un nuevo referendo, algo que rechazan tanto el gobierno como las FARC.
El acuerdo, un documento de 310 páginas con medio centenar de modificaciones, prevé que la guerrilla entregue en los próximos seis meses un inventario de sus bienes y activos para resarcir a las víctimas. También detalla las condiciones de la restricción de libertad para los responsables de crímenes, pero no sacia las principales exigencias de la oposición.
Las demandas como penas de cárcel para quienes cometieron delitos graves y la limitación de la participación política de los rebeldes no fueron atendidas en los 40 días que se extendió la negociación.
Como gesto de protesta los opositores han propuesto no acudir a la votación parlamentaria para dar validez al acuerdo -prevista para el martes- o solicitar la revocación del Congreso que, afirman, "no representa" a los colombianos. También amenazan con protestas ciudadanas.
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