El periodista y conductor Oscar González Oro regresará el año que viene al éter en la renovada Radio Rivadavia (AM 630), cuando se haya cumplido casi un año de su renuncia “con angustia” a Radio 10, incómodo por las denuncias contra el Grupo Indalo por deudas multimillonarias a la AFIP.
El regreso del “Negro” será el 27 de febrero, de lunes a viernes en el segmento de las 8.30 a 12, en una renovada Rivadavia, que con la reciente compra de los rosarinos Guillermo y Fernando Whpei se mudará de su histórica sede de Arenales al 2400 a Puerto Madero e incorporará a su programación a varias figuras, entre las que se cuentan Fabián Doman y Germán Paoloski.
Suena maduro el “Negro” Oro, más calmo que con su conocido estilo eléctrico de frases rápidas; con 65 años dice que siente que no le debe nada a nadie, que si bien supo ser líder indiscutido en la preferencia del público con su “El Oro y el Moro”, que se escuchó por Radio 10 durante 15 años, el rating ya no le obsesiona “para nada”.
Al respecto sobre cómo surgió el proyecto de Radio Rivadavia contó que fue gracias a un amigo, Guillermo Whpei, dueño junto a su hermano Fernando de Radio LT3 entre otros. “Me dice que había comprado Radio Rivadavia y me cuenta el plan de inversiones y me pareció genial. Desde cambiar el transmisor hasta mudar la radio a Puerto Madero. Le dije que sí, le dije que yo quería armar mi propio equipo, me dijo que sí. Bueno, cuando te dicen a todo que sí no tenés por qué no ir”.
Sobre los detalles de su regreso, aseguró que ya tiene al equipo definido aunque decidió no contarlo porque cada uno, por su parte, se encuentra negociando su contrato. Pero anticipó: “Es gente que trabajó conmigo siempre. No va a haber grandes sorpresas. Ya no quiero columnistas nuevos, quiero columnistas que me conozcan y que yo conozca”.
Asimismo dijo que la química es indispensable, sobre todo, para lograr la dinámica necesaria para hacer andar cualquier proyecto. “Sí, me ven entrar y saben si estoy de mal humor, de buen humor, saben todo. Y el programa va a ser como siempre, periodístico, pero también quiero darle buena onda a la gente, que la gente se ría. Porque tampoco es todo negro. A veces escucho radio cuando estoy en Buenos Aires y parece que estamos en una revolución y no es así. Hay cosas que están bien y cosas que están mal”, consideró.
Sobre el segmento de la mañana, dentro de la AM, dijo que “para algunas radios está todo mal y algunas todavía están reivindicando todo lo mal que hicieron los que se fueron. Y me enojo, entonces prefiero poner un compacto, escuchar música y no contaminarme con el ánimo del que ve todo mal ni con el ánimo del que se fue y dijo que dejó todo bien cuando dejó todo pésimo”.
Sobre su línea periodística dijo que prefiere el gris. “Yo quiero ir por el medio. Lo que está bien lo voy a resaltar, lo que veo mal lo voy a criticar, pero todo con buena fe. No quiero transmitir pesimismo al aire, porque ya el país está como deprimido. Yo este año viví mucho en Uruguay y vengo y veo una agresividad en la gente, malhumor, caras de cu... y lo notás”.
Consultado por la famosa grieta, dijo que todavía existe. “Vi, porque me informo todos los días como si estuviera al aire, una discusión en la cámara de diputados. Vi a una diputada kirchnerista (elegida por el Frente para la Victoria, Mayra Mendoza) que le pide a Diego Bossio que renuncie a la banca, de una falta de respeto absoluta. Me parece que es un despropósito que diga que ha traicionado los principios. ¿Cuáles son los principios del kirchnerismo? ¿Afanar? ¿La corrupción?”, reflexionó.
Para el animador, hay una nueva ola dentro del panorama mediático actual. “Vino mucha gente que no era del medio, que compraba radios para tener pauta oficial y cuando se les acabó la pauta oficial, abandonaron la radio, no le pagaron a la gente, no hicieron aportes previsionales. Vos ves que se les terminó la pauta porque eran radios del régimen y de un día para el otro desaparecieron, se están denunciando unos a otros. Esa gente tiene que ir presa. Esto da mucha bronca, no todo en el mundo en la radio son estrellas. Hay operadores, productores, técnicos, hay un montón de gente, cientos de personas que laburan y que no cobraban el sueldo”, analizó.
En relación al rating, dijo que, en su nueva faceta, no le importará porque ya pasó esa etapa. “Yo ya cumplí, ya pagué las facturas que tenía que pagar, ya hice todo lo que tenía que hacer. Lo que mide Mitre es increíble, pero conociendo la programación de la nueva Rivadavia, no va a pasar mucho tiempo para que estemos en un segundo lugar. Yo fui quince años primero, ya está. Si soy segundo hago una fiesta. No me obsesiona para nada”.
Así sus expectativas están en ese nivel de realidad. “Sé que vamos a llevar gente a Rivadavia, pero no puedo competir con Longo (por Marcelo Longobardi, que conduce la mañana de Radio Mitre) que tiene cuarenta y pico de share. Tendremos 20 ó 21, 22. No me obsesiona”, concluyó.
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