Especial para EL DIA
de National Geographic
El nuevo documental “Antes de la inundación”, de National Geographic y Leonardo Di Caprio, sumerge al espectador en una reveladora gira global, y muestra el impacto del cambio climático en el mundo real, desde las islas de Palau hasta los glaciares que se derriten en el Artico.
Pero quizás los momentos más conmovedores del film suceden en un edificio de oficinas de Maryland, cuando Di Caprio discute sobre cambio climático con Piers Sellers, el director del departamento de ciencias de la tierra del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. Sellers es un experimentado científico especializado en clima con una perspectiva única sobre la Tierra: ingresó al cuerpo de astronautas en 1996 y voló en tres misiones del transbordador hacia la Estación Espacial Internacional entre 2002 y 2010. Hoy su trabajo tiene otra urgencia dado que lucha contra un cáncer de páncreas en estadio 4, diagnóstico que anunció en enero.
Sellers habla sobre su crecimiento como científico, el futuro del hombre en el espacio y cómo su enfermedad fortaleció su decisión de estudiar y combatir el cambio climático.
- Usted es un alto funcionario de la NASA, científico planetario y astronauta con tres misiones en su haber. ¿Imaginó, de joven, que su carrera tomaría este rumbo?
- Para nada. Aunque de chico me fascinaba el programa espacial. Quería ser astronauta y nunca descarté esa opción.
Hablé con mis profesores sobre mi deseo de ser astronauta y me aconsejaron estudiar ciencias. Y lo disfruté.
- ¿Cómo empezó a interesarse por las ciencias del clima y cuándo se dio cuenta de la magnitud del problema del cambio climático?
- Comencé por la ecología y pasé a las ciencias del clima. Me interesaba cómo la biosfera interactúa con la atmósfera así que empecé a modelar eso en una computadora. Llegué a EE.UU. desde Gran Bretaña en 1982 y recuerdo haber leído los primeros trabajos, como los de Manabe y Wetherald en 1975. Eran modelos primitivos pero con una clara advertencia de que íbamos en una dirección peligrosa.
- ¿Qué es lo principal que la gente debe saber sobre el cambio climático?
- Estos son los hechos: el clima se torna más cálido. Lo hemos registrado, desde el comienzo de la revolución industrial hasta hoy. Sabemos casi con absoluta certeza que nosotros estamos provocando el calentamiento y las emisiones de dióxido de carbono. Como hace más calor, el hielo se derrite y como el hielo se derrite los océanos se calientan, el mar sube. Lo observamos, coincide con la teoría. Todo eso nos convence de que estamos en lo cierto y nos da confianza para proyectar el futuro.
- ¿Cuáles son los principales factores que atentan contra la comprensión de la gente?
- Hay un grupo de gente que niega el problema del clima y que se han ocupado de generar desinformación y confusión. Debemos enfrentarnos con una máquina de propaganda negativa que usa muchas de las mismas estrategias que las tabacaleras. Pero los científicos debemos jugar limpio y explicar qué significa incertidumbre. No significa que no va a pasar nada. Significa que no estamos seguros de cuándo o cómo exactamente va a pasar. La información y las predicciones no son absolutamente perfectas, pero bastan para tomar medidas.
- Como observa Di Caprio en Antes de la Inundación, usted parece optimista acerca de la capacidad de la humanidad para combatir el cambio climático. ¿Mantiene ese optimismo a pesar de la escala del desafío?
- Si observamos la historia de la humanidad, el hombre siempre reaccionó a tiempo. Tengo esperanzas de que se impondrá la racionalidad y el sentido común. Pasamos de la ciencia a la política. Lo siguiente es energizar la industria y a los emprendedores para lograr soluciones técnicas: no podemos apagar todos las luces y hacer andar los autos a estiércol; eso no es solución. Necesitamos innovaciones técnicas para salir del problema. Creo que un mundo con una temperatura de dos grados por encima de los niveles preindustriales tendrá algunos aspectos incómodos, pero es manejable. Pero ya tres grados no sé si es manejable. La alteración de los recursos de agua y alimentos llevarán penurias probablemente a 2.000 millones de personas. Y eso altera todo el mundo.
- ¿Cómo fue ver la Tierra desde el espacio, y cómo influyó en su perspectiva el hecho de ser un científico especializado en clima?
- Es un planeta absolutamente hermoso. Me encantaría llevar a todos a verlo. La curva de la tierra en ambas direcciones, una bola gigante volando alrededor del sol. Una lección de humildad pero también es algo motivador. Creo que todo astronauta siente lo mismo. Había estudiado la Tierra como sistema durante 20 años antes de subir, así que tenía un conocimiento intelectual de lo que estaba mirando. Pero también vi cosas como científico que ajustaron mi idea subjetiva de la forma en que funciona el mundo. Me sorprendió que la atmósfera fuera tan delgada en relación al tamaño de la Tierra. Lo sabía, intelectualmente, pero cuando uno la ve, piensa, “Dios, es una tela de cebolla. No hay casi nada ahí” Fue remarcable.
- En enero de 2016 usted anunció en una nota en el New York Times que tenía cáncer de páncreas en estadio 4, diagnóstico que discute con Di Caprio en Antes de la Inundación. ¿Cómo afectó sus prioridades?
- Definitivamente cambió mi forma de hacer las cosas. Nada como tener poco tiempo para analizar qué es importante. Lo más importante en materia de ciencias de la Tierra es hacer lo máximo posible lo más rápido posible. El grupo básicamente piensa qué va a suceder con el planeta. Yo hago todo lo que puedo para ayudar. Solía hacer ciencia en mi tiempo libre, pero ahora paso más tiempo pensando cómo comunicarlo. Eso de The New York Times fue efectivo, y me hace pensar de qué otra forma podemos hacer correr la voz entre la gente. Tengo una familia fantástica y muchos amigos y colegas. Probablemente tendría que pasar más tiempo con mi familia. Pero mucho de lo que sucede aquí tiene que ser hecho, y a tiempo. Hay 1.300 personas acá y no podemos perder ni un minuto de su tiempo.
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