Zona neurálgica del tránsito platense, ganada por la alta velocidad que potencia la ausencia de ordenadores y en disonancia urbanística con el resto de las avenidas, el tramo de 1 entre 50 y 59 es uno de los pocos corredores troncales platenses que permanece sin rambla divisoria ni otro sistema estratégico que atenúe el impacto vehicular.
Rastreando antecedentes para explicar las razones que configuran el actual escenario, hay que remontarse a finales de los años ‘70, cuando se dispuso eliminar las tradicionales ramblas, habilitando nuevos carriles. Más temprano que tarde, no obstante, quedó claro que la medida favorecía el desplazamiento de los vehículos a muy altas velocidades.
Desde entonces se han evaluado, a lo largo de los años, distintas iniciativas que apuntaban a implementar divisorias en avenida 1 para reducir los peligros de esa ancha arteria.
Los ediles se han basado en lo dificultoso que representa para los peatones cruzar la calle, en las irresponsables maniobras de los conductores y los semáforos que, como el de 50, apenas se respetan. Por el momento ninguna prosperó.
Ahora la Municipalidad de La Plata tiene en carpeta la posibilidad de crear carriles exclusivos para servicios de transporte público, similares a los que implementarán, en breve, en un tramo de la avenida 54 (ver nota principal).
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