IVANA GALLEGO
Profesora de Psicología. Docente de la Escuela 11
“La figura del acompañante terapéutico es muy demandada y no hay recursos humanos para responder a semejante demanda.
Es que el acompañante terapéutico tiene un campo de acción amplísimo. Puede acompañar a un chico con capacidades diferentes que está integrado en una escuela común; a un anciano o anciana que vive sola y requiere de ayuda; a adictos en recuperación; a pacientes oncológicos; a personas con trastornos mentales severos, o bien puede trabajar en el ámbito de un hospital, entre otras áreas”, enumera Ivana.
Y aclara que “no todos se sienten capacitados para enfrentar determinadas situaciones con determinados pacientes, de modo que si alguien no quiere dedicarse a pacientes terminales, por ejemplo, estará formado para desempeñarse en otros ámbitos donde el acompañante también es cada día más requerido”.
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