Un año tuvieron que esperar los hinchas de Estudiantes para volver a ver a su equipo como visitante. Desde noviembre de 2015 que no podían salir de La Plata, por esos impedimentos que persiguen al fútbol argentino en los últimos años. Por eso ayer no dudaron en sacar una entrada para decir presente y hacerle el aguante al equipo de Nelson Vivas, único puntero del Campeonato.
Treinta colectivos fletados por filiales y agrupaciones trasladaron a una buena parte de los hinchas albirrojos hasta la cancha de Banfield
Desde temprano el rojo y blanco empezó a dominar un contexto predominantemente verde, pero no por la cantidad de hinchas del local, sino más bien por el color del césped y porque las tribunas llevan ese color en el estadio Florencio Sola.
En total se vendieron en La Plata unos 6 mil boletos, en los dos días de expendio. La mayoría de esos hinchas se trasladó hasta Banfield en casi 30 colectivos fletados por las agrupaciones y filiales albirrojas, una delegación que partió desde La Plata a las 15:30, cuando llovía bastante y algunos pensaban que el partido podía llegar a suspenderse.
Las puertas de la cancha se abrieron pasadas las 17 y enseguida la tribuna Osvaldo Feni se empezó a poblar. Los primeros en llegar fueron los hinchas de la zona Sur del Gran Buenos Aires. Por ejemplo de Monte Grande, Lanús, Lomas de Zamora y Capital Federal.
En autos llegaron y, como en los viejos tiempos, tuvieron que encontrarse con los “cuidacoches” que tuvieron su día de gloria por la cantidad de vehículos que coparon los alrededores del predio del Taladro.
A falta de media hora empezaron a llegar esos micros, algunos de ellos muy viejos y visiblemente deteriorados (¿quién los autoriza a circular por la Autopista?). El ingreso fue muy prolijo y perfectamente coordinado por la Policía y la seguridad privada contratada por el Taladro.
Sobre la hora y cuando el partido tenía 10 minutos de comenzado hizo su ingreso la barra Los Leales, que le aportó los bombos y trompetas al aliento de los hinchas que ya estaban instalados.
Salvo en el sector derecho, donde había algo de espacio, en esa tribuna visitante no cabía una alfiler.
Por la tarde, desde una cuenta de Twitter poco verosímil se hablaba que el Pincha le había devuelto 2.700 entradas a Banfield. Con el partido comenzado quedó claro que esa información era falsa.
UNA GRAN CANTIDAD DE BANDERAS
Entre las muchas banderas colgadas donde encontraron un espacio se pudieron ver las que tenían estas leyendas: “Los Leales”, “Agrupación Marcos Rojo”, “Agrupación José Sosa”, “Qué placer verte otra vez”, “16 de octubre”, “4 de agosto”, “Agustín”, “Gonnet”, “Monte Grande”, “Zona Sur”, “El Chapa Está”, “Lanús te ama”, “Abasto”, “Ringuelet”, y “Berisso”.
DIRIGENTES, EN UN PALCO-DEPARTAMENTO
La dirigencia de Estudiantes también dijo presente, en buen número. La mayoría se ubicó en los palcos que Banfield tiene en las esquinas del sector visitante, que se asemejan a departamentos.
Allí estuvieron Claudio Bernard, los hermanos Russo, Marcelo De Luca, y algunos más.
Los que están más relacionados con el fútbol se instalaron en la platea principal. Entre ellos Osvaldo Lombardi e hijos, Diego Ronderos, Agustín Alayes y Juan Aiello.
También los jugadores Santiago Ascacibar y Gastón Gil Romero, que no pudieron jugar por distintas razones.
ZONA LIBERADA
Si bien el ingreso del grueso de los hinchas fue normal y controlado, se denunciaron saqueos y robos a autos y objetos personales en la zona cercana a la cancha.
Los hechos que se desarrollaron no tuvieron relación con el partido, porque los hurtos que se denunciaron fueron celulares y billeteras. Lo curioso es que no hubo presencia policial en la zona en que ocurrieron estos episodios.
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