Por EDUARDO TUCCI
OPINION
Ya forma parte de las grandes epopeyas deportivas argentinas. En la galería de las victorias notables que se gestaron en una cancha de fútbol, un ring o algún autódromo europeo se acaban de incorporar, después del histórico domingo de Zagreb, los memorables raquetazos de Juan Martín Del Potro y compañía.
La cosa no pintaba bien después del dobles, pero la enorme victoria del tandilense sobre el número seis el mundo, abriéndole paso a Delbonis, cambió todo el escenario haciendo posible la tremenda hazaña que permitió traerse la Ensaladera de Plata.
Más allá del cierre memorable de Delbonis, coronando el esfuerzo del equipo dirigido por Orsanic, no caben dudas que el gran héroe fue Del Potro, autor de una remontada memorable durante 4 horas y 53 minutos
Alguien apuntaba que Delpo cuando dio vuelta el partido en el duelo con Cilic fue el Mario Kempes del Mundial ‘78 o el Diego Maradona del ‘86, el inigualable Chueco Fangio de la década del ‘50, el De Vicenzo de los ‘60 o el Carlitos Monzón de los ‘70. Todos juntos en cada saque o en cada una de sus intervenciones.
Somos un país futbolero y eso quedó cabalmente demostrado en las tribunas, en la forma que los miles de argentinos que viajaron a Croacia empujaron a los jugadores argentinos. Pero el tenis, de Guillermo Vilas en adelante, alcanzó el rótulo de deporte popular despertando pasiones a través de notables jugadores que llenaron de éxitos al país. Por eso mismo la Copa Davis era una vieja deuda que recién pudo ser saldada después de muchos intentos fallidos.
Hubo que aguardar ni más ni menos que un cuarto de siglo entre la primera, disputada en 1981 y la siguiente que se desarrolló en 2006. La estadística muestra a las claras lo difícil del desafío aunque en las últimas once ediciones hayamos llegado cuatro veces hasta la instancia decisiva.
Más allá del cierre memorable del azuleño Delbonis coronando el esfuerzo del equipo dirigido por Daniel Orsanic, no caben dudas que el gran héroe fue Del Potro, autor de una remontada memorable durante 4 horas y 53 minutos que ya forman parte de los mejores recuerdos.
La Torre le dio vida al equipo, levantó definitivamente las acciones del grupo y dejó el camino abierto para el triunfo final.
Después de un año plagado de dudas por una lesión que en determinado momento lo dejó al borde del abismo, Delpo estuvo intratable después de un comienzo difícil y hasta se hizo tiempo para asombrarnos con una “Gran Willy” que terminó en punto y ovación.
Estaba empezando a gestarse un antes y un después en la historia del deporte de la raqueta.
El tenis y este equipo argentino de Copa Davis dieron una muestra impresionante de carácter en medio de una escenografía complicada. Delpo lo hizo posible con su histórico partido, Delbonis lo completó con una actuación brillante. Todo el deporte feliz...
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