Juan Martín Del Potro y Federico Delbonis ganaron ayer los partidos necesarios para levantar por primera vez la Copa Davis, al igual que Leonardo Mayer y Guido Pella lo habían hecho en las semifinales de Glasgow, pero buena parte del éxito también le corresponde al capitán Daniel Orsanic, que acertó con sus decisiones en momentos clave.
Acertó al arriesgar con Del Potro como segundo singlista para que enfrente a Andy Murray en el inicio de la semifinal en Glasgow, en poner a Guido Pella como primera raqueta, y al elegir a Mayer para el juego decisivo, pese a que el correntino pasaba su peor momento en el circuito.
En esta final se la jugó por Delbonis para enfrentar a Marin Cilic, la figura local, y lo forzó a disputar un quinto set, y repitió con él en el quinto partido ante Karlovic, cuando parecía que Mayer se perfilaba como candidato, y el azuleño se recibió de jugador copero y consiguió el triunfo más importante de la historia del tenis argentino.
Haberle dado confianza y rodaje en partidos clave a tenistas como Pella y Delbonis y que hayan sido parte importante de la consagración, le permite al equipo argentino mirar al futuro con mucho optimismo.
Orsanic, que llegó a la capitanía con “menos cartel” que otros entrenadores que condujeron al equipo, logró alcanzar la consagración con un grupo de jugadores también con “menos cartel” (salvo Delpo) que los que vistieron la Albiceleste en otras épocas.
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