Es uno de los deportistas argentinos más importantes de la actualidad. Pero Juan Martín del Potro sigue manteniendo un bajo y austero perfil.
A pesar de su madurez, Juan Martín tiene 28 años y los recuerdos de la infancia aún están frescos en su memoria. “Dragon Ball Z era mi dibujito preferido. Con El Chavo era lo que más miraba. Hasta tuve el álbum de figuritas”, recuerda Delpo.
En lo que respecta al tema de su familia es un tema “reservado”. Sus seguidores se habrán detenido en su liturgia al final de cada partido: la señal de la cruz y la mirada al cielo, una imagen repetitiva y conmovedora. Es para Guadalupe, su hermana mayor, que hace 26 años -cuando él tenía dos y ella cuatro- murió en un accidente automovilístico en la ciudad de Lobería. Una triste historia que marcó para siempre a “Palito”, el apodo por el que lo llaman sus amigos de infancia en su natal Tandil, y del cual su familia y especialmente él, no hablan nunca.
El “Negro” Marcelo Gómez fue su primer entrenador y, entre viajes y estudiando a distancia, terminó el bachillerato. Su debut profesional fue en abril del 2004, con una derrota frente a Carlos Berlocq, en dos sets, en un Future en Buenos Aires
“En Tandil mi mamá me dice: ‘Juan, a comer’. Y dejo de tener mis momentos solo. Vuelvo a sentirme como un chico. Duermo en mi cuarto y está todo igual. Mi osito de Boca, que tengo desde los 4 años, está al lado de mi cama”, cuenta Juan Martín Del Potro, un gigante de gustos simples.
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