El oro subió ayer hasta alcanzar la barrera de los 1.300 dólares la onza. Sucede que, ante la enorme preocupación por el resultado de las elecciones presidenciales en EE UU, los metales preciosos vuelven a convertirse en un opción atractiva como un activo seguro ante el nerviosismo que copa los mercados. El viernes se supo que el FBI investigaba nuevos mails vinculados al uso de Hillary Clinton de un servidor privado para abordar, presuntamente, cuestiones de Estado. Esto habría impactado en el repunte de Donald Trump en las encuestas, lo que sacudió a los mercados y provocó una mayor demanda de activos refugio, principalmente oro y plata.
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