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El peligro de las “dietas exprés” ante la inminencia del verano

Pese a que se presentan como una solución rápida para bajar de peso, los especialistas las desaconsejan por posibles daños a la salud y por no resultar efectivas

Por Redacción

Especialistas hablan de sus riesgos: cefalea, ansiedad, irritabilidad y efecto rebote

En la antesala del verano, muchos (sobre todo mujeres) se empiezan a desesperar por perder los kilos demás. La dieta del pepino, del repollo, de la zanahoria, de la manzana y de la soja, entre otras que circulan en internet y por el boca en boca, se presentan como la “gran” solución: prometen una rápida pérdida de peso. Sin embargo, nutricionistas alertan sobre posibles riesgos para la salud y hablan del “efecto rebote”.

“Las dietas están asociadas a un ‘régimen’ que implica renuncia de alimentos (muchas veces necesarios para el organismo), exclusión de patrones sociales habituales de la persona (es común no ir a fiestas o a cumpleaños por estar a dieta), y por supuesto las promesas de reducción de peso significativo en corto tiempo”, explica la licenciada María Laura Sansalone, miembro del Consejo Directivo del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

La especialista plantea que cuando un plan alimenticio supone importantes restricciones sociales, psicológicas o nutricionales, difícilmente pueda ser sostenido en el tiempo.

“Las dietas cortas no contribuyen a modificar o a mejorar hábitos alimentarios, justamente por funcionar como ‘paliativos breves’ que responden al deseo de esa persona de comenzar a realizarlas”, afirma Sansalone, y sostiene que detrás de ellas se esconde un fuerte componente marketinero.

María Cristina Billinger, jefa de nutrición del Hospital Italiano, coincide en la poca efectividad de las ‘dietas exprés’ a largo plazo, aunque reconoce que sirven para perder kilos en poco tiempo: “Suprimen un grupo de alimentos que suelen ser los hidratos de carbono (arroz, fideos, pan, papa, legumbres, harinas en general). Son muy bajas en calorías ya que aportan menos de 1200, y sus efectos son a muy corto plazo. Son dietas que pueden hacerse para perder un par de kilos antes de una fiesta”.

Efectos de las “dietas exprEs”

Sin embargo, Billinger advierte que en general provocan irritabilidad, ansiedad, cefalea y bajo gasto metabólico que luego predispone a recuperar el peso. “Cuando estas dietas se prolongan en el tiempo, producen deficiencias nutricionales”, afirma.

De todos modos, la especialista sostiene que “ninguna dieta funciona, ya que si dieran resultado no habría cada vez mas sobrepeso y obesidad a escala mundial”.

Según los expertos, lo verdaderamente efectivo (por perdurable) es alcanzar el peso deseado criteriosamente: comiendo de todo en la medida justa para cada persona. También recomiendan no dejar de controlar el peso en forma periódica.

Las dietas muy bajas en calorías pueden ser peligrosas si las hace por ejemplo un adolescente con predisposición psíquica a tener trastornos de conducta alimentaria. “Muchas veces estas dietas son el comienzo de anorexia nerviosa”, alerta Billinger.

Los principales riesgos estarían asociados a la fuerte restricción calórica que imponen, ya que en muchos casos el aporte de energía diaria estaría por debajo del requerimiento energético vital y no llegaría a cubrir las demandas de macro y micronutrientes indispensables. “Cuando se realizan durante largos períodos de tiempo o con frecuencia recurrente puede llevar a cetoacidosis y a déficit nutricionales importantes”, explica Sansalone, y advierte que las “dietas exprés” suelen traer como consecuencia lo que se conoce como “el efecto rebote”.

La “hambruna” a la que es sometido el organismo cuando se realizan estas dietas restrictivas, desata un sistema de ahorro energético, frente a la privación exógena de calorías y nutrientes. Cuando se abandona la dieta y la persona vuelve a sus hábitos alimentarios anteriores, recupera más peso debido al almacenamiento de grasa corporal como mecanismo de supervivencia para hacer frente a futuras hambrunas.

“Como causa del efecto rebote a veces se llega no sólo a alcanzar el peso anterior a comenzar la dieta, si no que muchas veces se lo supera”, sostiene Sansalone.

Por su parte, Billinger dice que los planes alimentarios deben ser supervisados por profesionales especializados que determinen las necesidades calóricas de cada individuo adaptado a sexo, edad y condición de salud. Los niños, adolescentes, adultos y ancianos requieren distinto aporte de vitaminas, minerales y energía. Se debe supervisar el tratamiento. Los riesgos de hacer dietas sin indicación y seguimiento profesional son bulimia, anorexia, atracones, y la misma obesidad.

“Las pérdidas significativas de peso en corto tiempo nos están indicando en gran parte pérdida de líquidos corporales”, concluyó Sansalone.

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