En forma esporádica, pero constante a través de los años, aparecen informaciones demostrativas del peligro que representan las denominadas dietas “exprés” a las que se exponen muchas personas, sobre todo en épocas previas a los períodos de vacaciones, cuando buscan adelgazar sin la intervención de especialistas que los guíen y sin advertir, además, los peligros a que se exponen.
Tal como se detalló en la nota publicada en este diario, son muchas las personas, en especial las mujeres, que, literalmente, se desesperan por perder kilos. Las llamadas dietas del pepino, del repollo, de la zanahoria, de la manzana y de la soja, entre otras que circulan en internet y por el boca a boca, se presentan como la gran solución: prometen una rápida pérdida de peso. Sin embargo, nutricionistas alertan sobre posibles riesgos para la salud y hablan del “efecto rebote”.
Una integrante del Colegio de Nutricionistas bonaerense advirtió que las dietas están asociadas habitualmente a un régimen, que implica renuncia de alimentos (muchas veces necesarios para el organismo) y la exclusión de patrones sociales habituales de la persona (es común no ir a fiestas o a cumpleaños por estar a dieta), en actitudes que responden a las promesas de reducción significativa de peso en corto tiempo.
La especialista planteó que cuando un plan alimenticio supone importantes restricciones sociales, psicológicas o nutricionales, difícilmente pueda ser sostenido en el tiempo. Sostuvo asimismo que las dietas cortas no contribuyen a modificar o a mejorar hábitos alimentarios, justamente por funcionar como paliativos breves que responden al deseo de esa persona de comenzar a realizarlas.
Por su parte, otra nutricionista platense coincidió en aludir a la poca efectividad a largo plazo de las llamadas dietas exprés. Puso de relieve que suprimen un grupo de alimentos que suelen ser los hidratos de carbono (arroz, fideos, pan, papa, legumbres, harinas en general). Son muy bajas en calorías ya que aportan menos de 1200, y sus efectos son a muy corto plazo. Son dietas que pueden hacerse para perder un par de kilos antes de una fiesta.
Según los expertos, lo verdaderamente efectivo es alcanzar el peso deseado criteriosamente: comiendo de todo en la medida justa para cada persona. También recomiendan no dejar de controlar el peso en forma periódica. Las dietas muy bajas en calorías pueden ser peligrosas si las hace por ejemplo un adolescente con predisposición psíquica a tener trastornos de conducta alimentaria.
Los principales riesgos estarían asociados a la fuerte restricción calórica que imponen, ya que en muchos casos el aporte de energía diaria estaría por debajo del requerimiento energético vital y no llegaría a cubrir las demandas de macro y micronutrientes indispensables. Los especialistas coinciden en que, cuando se realizan durante largos períodos o con frecuencia recurrente, pueden llevar a cetoacidosis y a déficit nutricionales importantes.
Está claro que las autoridades sanitaras debieran impulsar campañas permanentes de difusión sobre la alimentación saludable que requieren las personas, especialmente los chicos y los adolescentes, apuntando a cambiar hábitos alimentarios incorrectos y acerca de los peligros de las dietas exprés. Y en esta tarea debieran confluir, mancomunadamente, diversas dependencias y áreas, desde las sanitarias hasta las educativas.
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