El peronismo está en crisis. No tiene un líder indiscutido y eso se manifiesta en la proliferación de distintos grupos que, no pocas veces, persiguen intereses contrapuestos. Esa situación volvió a quedar sobre el tapete en el debate del Presupuesto nacional para 2017, cuando una docena de diputados del FpV votó a favor del proyecto pese a que la mayoría de sus compañeros lo rechazó.
La división de la bancada a la que reportan, entre otros, Máximo Kirchner y Axel Kicillof resultó evidente: los que siguen siendo fieles a la ex presidenta Cristina Kirchner votaron en contra de la iniciativa, pero los diputados que reportan a los gobernadores peronistas lo hicieron a favor, incluido el sanjuanino José Luis Gioja, quien preside el Partido Justicialista a nivel nacional.
Junto a Gioja se diferenciaron del kircherismo otros diputados de Tucumán, Entre Ríos y Formosa. De esta última provincia llamó especialmente la atención la postura de Luis Basterra, quien pese a estar frecuentemente alineado con La Cámpora, cumplió sin chistar con un pedido del polémico gobernador Gildo Insfrán para darle el visto bueno al primer Presupuesto de Cambiemos.
Sin embargo en el bloque peronista del Senado, que conduce Miguel Pichetto, estaría ganando terreno la idea de introducir modificaciones al proyecto votado en Diputados, como una forma de presionar al gobierno para que atienda nuevas demandas de las Provincias, que de todos modos recibirán el año próximo un refuerzo de 5.000 millones de pesos por el llamado Fondo Sojero.
REPROCHE DE MAXIMO
En la Cámara baja, en tanto, el diputado Héctor Recalde tiene muchas más dificultades que Pichetto para conducir el bloque del FpV-PJ. De hecho, fuentes partidarias revelaron a EL DIA que el martes pasado se registró una áspera reunión de la bancada, en la que Máximo Kirchner reprochó en tono elevado a un colega sanjuanino su apoyo al proyecto oficial de Presupuesto.
El hijo de la ex presidenta no apuntó en forma casual contra el representante de San Juan, puesto que de ese distrito es Gioja, cuya mesa de conducción en el PJ no tiene espacio para el kirchnerismo duro. A esas reuniones de bloque asisten 30 diputados, pese a que son unos 70 los que lo integran. Eso muestra que, en los hechos, el FpV se sigue fragmentando en el Congreso.
Los legisladores que atienden los llamados de los gobernadores del PJ empezaron a articular cada vez con más frecuencia con sus colegas del Bloque Justicialista, que se referencian con Diego Bossio. En la sesión en la que se debatió el Presupuesto 2017, Máximo Kirchner y Kicillof mostraron su bronca intacta con el ex titular de ANSeS cuando dio su discurso en el recinto.
Kicillof giró su banca y se puso de espaldas a Bossio, que hablaba a pocos metros de él, mientras que Máximo directamente abandonó el hemiciclo. Según pudo constatar este diario, el gesto de ambos fue un claro mensaje al diputado oriundo de Tandil, porque tanto el hijo de Cristina como el ex ministro de Economía siguieron el discurso de otros diputados, como el de Marco Lavagna.
Más allá de las diferencias personales entre legisladores que fueron importantes miembros del gobierno anterior, lo cierto es que la actitud de los gobernadores del PJ -que explica el voto favorable de esa docena de diputados del FpV- tiene puntos de contacto con la postura de los intendentes peronistas que negocian con el gobierno de Vidal el Presupuesto bonaerense.
Esto es, que los dirigentes justicialistas que tienen responsabilidad de gobierno, no siguen los mandatos de Cristina Kirchner, quien encarna una oposición acérrima a Cambiemos. La votación del Presupuesto nacional blanqueó que la ex presidenta cuenta ahora con el respaldo de poco más de 50 diputados, de los casi 100 que revistaban en el FpV cuando tuvo dejar la Casa Rosada.
La diáspora peronista no parece tener freno y se manifiesta particularmente en el Congreso.
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