La emblemática cantante y escritora folk-rocker estadounidense Patti Smith, considerada la “poetisa del punk” neoyorquino a inicios de los años ‘70, hubiera preferido que el reciente premio Nobel de Literatura hubiera sido entregado a Haruki Murakami y que a Bob Dylan le hubiesen dado “un galardón especial por su enorme contribución poética, sentimental y política al cancionero americano, con algunos de los temas más increíbles de la historia”.
Así lo consideró en una reciente entrevista Smith, quien se halla presentando “M Train”, su último libro de memorias, una suerte de sucesor menos estructurado del muy exitoso “Cuando éramos niños”.
“Quería ver qué pasaría si escribía a diario” recuerda la artista, “ y creo que si alguien quisiera saber qué tipo de ser humano soy, ‘M Train’ es lo más cerca que podrían estar de la respuesta”.
“No pienso en mí misma como un músico, sino como intérprete” advierte, al tiempo que anticipa su intención de grabar el próximo año “un disco más”, que implicaría a sus dos hijos y que sucederá a “Bangra” (2012).
“Ya he grabado algunas canciones, pero el problema es que no escribo muchas y necesito reunir un material de peso que me haga pensar que tengo un disco”, aclara Smith, quien reconoce que en su vida diaria lo que más escucha no es rock, “sino óperas como ‘Parsifal’ de Wagner”.
En la actualidad también trabaja junto al guionista John Logan en la adaptación a la televisión de la premiada “Cuando éramos niños”, un proceso que “va bien, pero sin prisa”, dice: “mi deseo es que guste a todo el mundo, pero que sea especialmente inspirador para la gente joven”.
“Hace falta una conciencia global, una unidad de millones, y lo que deseo es que las nuevas generaciones, ante la corrupción y los problemas medioambientales, encuentren la manera de cooperar; ellos tienen el poder”, arenga la autora de “Dancing barefoot”, “Because the night” y “Gloria”, parafraseando otro de sus himnos, “People have the power”.
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